En respuesta a la gestión encabezada por el señor Gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, quien mantuvo una reunión en Buenos Aires con el Jefe de Gabinete de la Nación con el propósito de impulsar dos nuevas obras estratégicas de conexión internacional, considero oportuno realizar el siguiente aporte técnico.
Desde una perspectiva de planificación logística moderna y geopolítica, proyectar infraestructura fronteriza en el corazón del MERCOSUR sin contemplar, desde su origen, una concepción multimodal constituye, a criterio de numerosos especialistas, entre ellos quien suscribe, una oportunidad histórica desaprovechada para profundizar la integración física, económica y productiva de América del Sur.
Diseñar el futuro puente internacional Monte Caseros (Argentina) – Bella Unión (Uruguay) como una obra exclusivamente vial significa renunciar al enorme potencial de vincular directamente el Ferrocarril General Urquiza con la red ferroviaria del norte uruguayo, privando a ambos países de un corredor ferroviario estratégico para el transporte de cargas.
Uruguay ha demostrado que el FOCEM (Fondo para la Convergencia Estructural del MERCOSUR) constituye el instrumento financiero más adecuado para potenciar este tipo de proyectos. La incorporación de una variante ferroviaria de aproximadamente 150 kilómetros, paralela a la Ruta Nacional N.º 3, desde la ciudad de Salto hasta el futuro puente, bordeando Bella Unión, permitiría resolver simultáneamente la conectividad ferroviaria internacional y los problemas urbanos derivados del ingreso de trenes al centro de la ciudad. El antecedente es contundente: Uruguay reconstruyó exitosamente centenares de kilómetros de vías estratégicas —entre ellas la Línea Rivera y el tramo Piedra Sola–Salto Grande— utilizando precisamente recursos no reembolsables provenientes del FOCEM.
Un criterio similar debería adoptarse para el Proyecto del Puente Internacional Alvear (Corrientes) – Itaquí (Rio Grande do Sul). La ejecución de un puente exclusivamente carretero limitaría severamente su potencial estratégico. En cambio, su concepción bimodal permitiría desarrollar una nueva traza ferroviaria de trocha media de aproximadamente 100 kilómetros hasta Uruguayana, integrándola posteriormente con la Línea General Urquiza mediante un futuro puente ferroviario internacional. Esta solución consolidaría un nuevo eje logístico del MERCOSUR, facilitando la circulación de cargas entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
Si el objetivo es construir un verdadero sistema de integración regional para el MERCOSUR y la ZICOSUR, los nuevos puentes internacionales deberían proyectarse desde su origen como infraestructuras bimodales, preparadas para el transporte vial y ferroviario. El verdadero desafío ya no consiste únicamente en modificar los pliegos licitatorios, sino en incorporar una visión estratégica de largo plazo que permita transformar estas obras en verdaderos corredores de integración continental.
Las grandes obras de infraestructura no deben responder únicamente a las necesidades del presente; deben anticiparse a las demandas de las próximas generaciones. Un puente exclusivamente vial resuelve un problema de circulación. Un puente bimodal crea un corredor de desarrollo, integra economías, fortalece la competitividad regional y consolida una verdadera política de Estado para el siglo XXI.
Este planteo pretende ser únicamente un aporte técnico y constructivo, orientado a enriquecer el debate y a maximizar el potencial de desarrollo de Corrientes, del Norte Grande Argentino, del MERCOSUR y de toda América del Sur.
(*) Por el Ing. José Sesma






