por Corrientes al Día
La Justicia de Corrientes notificó personalmente en su hogar a una adolescente de 16 años la sentencia que formalizó su adopción y garantizó definitivamente su derecho a vivir en familia. El emotivo acto se realizó el pasado 12 de mayo en Santo Tomé y marcó el cierre de un largo proceso de protección iniciado en 2016.
La decisión de trasladar la notificación judicial hasta la vivienda de la joven tuvo como objetivo priorizar un entorno seguro, de confianza y contención emocional para comunicar una resolución trascendental en su vida.
La intervención estuvo encabezada por la jueza María Dionicia Zovak, acompañada por la secretaria actuaria Verónica García, la asesora de Menores, la abogada del niño Natalia Muñoz y representantes de la Dirección de Protección de la Niñez y Adolescencia.
El proceso judicial comenzó hace casi una década, cuando se detectaron situaciones de vulneración de derechos que afectaban a la adolescente y a sus hermanos. Desde entonces, distintas áreas del sistema de protección trabajaron bajo el principio del interés superior del niño, procurando preservar los vínculos fraternales y respetar la historia personal de cada integrante del grupo familiar.
Durante esos años se desplegaron múltiples acciones institucionales orientadas a garantizar acompañamiento integral y encontrar una solución definitiva que permitiera a la adolescente crecer en un ámbito familiar estable.
Uno de los puntos clave del proceso fue la convocatoria pública de adopción, herramienta utilizada en casos de niños, niñas y adolescentes que, por su edad o características particulares, enfrentan mayores dificultades para acceder a una familia adoptiva.
Finalmente, el camino tuvo un desenlace positivo y la menor fue incorporada a una familia adoptiva de su misma comunidad, favoreciendo así la continuidad de sus vínculos afectivos, sociales y culturales.
La notificación de la sentencia se realizó además en lenguaje claro, permitiendo que la adolescente comprendiera plenamente el alcance de la resolución y el nuevo escenario jurídico y afectivo que comenzaba a construir.
Más allá del acto formal, desde la Justicia remarcaron que la medida refleja una mirada más humana y accesible del sistema judicial, especialmente en causas vinculadas a adolescentes en situación de vulnerabilidad.
La sentencia puso fin a años de intervención y protección institucional, pero sobre todo abrió una nueva etapa marcada por la garantía efectiva de un derecho fundamental a crecer, desarrollarse y proyectar un futuro en familia.






