Por Corrientes al Día
Dos jóvenes ejemplares de aguará guazú, rescatados cuando apenas tenían 45 días de vida, regresaron finalmente a su hogar en los Esteros del Iberá, marcando un nuevo avance en la conservación de una de las especies más emblemáticas y amenazadas del país. Tras un intenso proceso de rehabilitación, Kuarahy y Jasy ya recorren nuevamente el humedal correntino, donde serán monitoreados mediante collares satelitales con tecnología GPS.
La liberación fue concretada por la Fundación Temaikèn, en conjunto con el Centro de Conservación Aguará, luego de más de nueve meses de trabajo en el Centro de Recuperación de Especies Temaikèn (CRET), en Escobar.
Los dos cachorros fueron criados bajo un estricto protocolo que evitó el contacto con personas para preservar sus comportamientos naturales y aumentar sus posibilidades de supervivencia en libertad.

“Lograr la crianza de dos aguará guazú huérfanos fue un gran desafío para la Fundación ya que eran muy pequeños cuando llegaron al CRET. Pero también es una gran satisfacción poder plasmar nuestra experiencia con esta especie y ver que podemos seguir aportando a su supervivencia”, expresó Guillermo Delfino, coordinador del Programa de Especies Amenazadas de Fundación Temaikèn.
Kuarahy y Jasy, cuyos nombres significan Sol y Luna en lengua guaraní, fueron encontrados solos en los Esteros del Iberá, luego de perder a su madre cuando apenas tenían un mes y medio de vida.
Inicialmente fueron rescatados por Fundación Rewilding Argentina, que los trasladó al Centro de Conservación Aguará, en Corrientes, donde permanecieron durante un mes bajo atención veterinaria especializada.
Posteriormente fueron derivados al CRET de Fundación Temaikèn, institución con amplia trayectoria en la rehabilitación de aguará guazú, donde ya había logrado criar y reinsertar exitosamente otra camada de cachorros entre 2014 y 2015 en lo que hoy es el Parque Nacional Ansenuza, en Córdoba.

Un crecimiento ejemplar
Cuando ingresaron al centro de recuperación, ambos pesaban apenas 1,2 kilogramos. Nueve meses después alcanzaron cerca de 20 kilos y alrededor de 90 centímetros de altura, completando un desarrollo considerado óptimo por los especialistas.
Durante todo el proceso no registraron complicaciones sanitarias y demostraron comportamientos propios de la especie, condición indispensable para autorizar su regreso al ambiente natural.
Los técnicos evaluaron su capacidad para responder a distintos estímulos, buscar alimento, desplazarse y relacionarse entre ellos sin intervención humana. Según explicó Delfino, el hecho de que fueran hermanos resultó determinante para su recuperación. “La compañía mutua hizo que la adaptación fuera menos traumática y que el vínculo entre ellos actuara como un sostén natural durante las primeras semanas”, destacó.
Monitoreo satelital para seguir aprendiendo
Antes de su liberación, ambos ejemplares fueron equipados con collares GPS, una herramienta que permitirá conocer sus desplazamientos, adaptación al ambiente y probabilidades de supervivencia.
La información obtenida contribuirá tanto a su seguimiento como a futuras estrategias de conservación de la especie.
El sitio elegido para la liberación ofrece abundantes recursos naturales y espacio suficiente para que cada uno establezca su propio territorio.

El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) es el cánido más grande de Sudamérica y encuentra en Argentina el límite austral de su distribución.
Actualmente está catalogado como Vulnerable a nivel nacional por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos y como Casi Amenazado en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Entre las principales amenazas que enfrenta se encuentran:
- La pérdida y fragmentación de su hábitat.
- Los atropellamientos en rutas y caminos.
- La caza motivada por falsas creencias y mitos sobre la especie.
Más de dos décadas trabajando por su conservación
Fundación Temaikèn desarrolla programas de conservación del aguará guazú desde hace más de 20 años y actualmente codirige el programa internacional S.A.F.E. (Saving Animals From Extinction) de la Asociación Americana de Zoológicos y Acuarios (AZA), además de coordinar acciones de manejo poblacional junto a la Asociación Latinoamericana de Parques Zoológicos y Acuarios (ALPZA).
Con la liberación de Kuarahy y Jasy, ya son cuatro los cachorros huérfanos criados desde sus primeras semanas de vida y reinsertados exitosamente en ambientes naturales, un logro que refuerza las expectativas para la recuperación de esta emblemática especie en los Esteros del Iberá.






