Por Corrientes al Día
El fenómeno climático El Niño ya se encuentra plenamente establecido y, según los últimos análisis de especialistas de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y la Universidade Federal de Santa Maria (UFSM) de Brasil, podría intensificarse hacia finales de 2026. Si bien no se esperan precipitaciones extraordinarias en lo inmediato, los expertos advierten que la primavera y el comienzo del verano serán los períodos de mayor atención para Corrientes, Chaco y el resto del Nordeste argentino.
La advertencia surge de la Nota Técnica Nº 3 elaborada por el Observatorio de la UNNE junto al Grupo de Modelagem Hidroambiental e Ecotecnologias de la universidad brasileña. El documento confirma un cambio de escenario respecto de los informes anteriores: las condiciones de El Niño presentan ahora una probabilidad cercana al 100% de mantenerse durante el resto del año.
El informe fue elaborado con información del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la NOAA de Estados Unidos, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima (IRI) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
De acuerdo con estos organismos, el fenómeno continuará evolucionando y podría alcanzar una intensidad moderada, fuerte o incluso muy fuerte entre fines de 2026 y los primeros meses de 2027.
Aunque los pronósticos para el trimestre julio-agosto-septiembre indican precipitaciones dentro de los parámetros normales y temperaturas normales o superiores al promedio, los especialistas aclaran que esa condición no descarta la ocurrencia de tormentas intensas o lluvias concentradas capaces de provocar anegamientos e inconvenientes tanto en zonas urbanas como rurales.

Corrientes: expectativa por la recuperación del Paraná
Uno de los puntos más relevantes del informe está relacionado con el comportamiento esperado del sistema hídrico Paraná-Paraguay.
Los modelos hidrológicos internacionales del programa europeo Copernicus proyectan que el río Paraná comenzará una recuperación gradual durante la primavera. Frente a la ciudad de Corrientes, los caudales tenderían a normalizarse hacia octubre y podrían ubicarse por encima de la media histórica durante noviembre y diciembre.
Incluso, algunos escenarios prevén niveles elevados o muy elevados para el inicio del verano, una situación que será seguida de cerca por las autoridades debido al impacto que podría tener en la región metropolitana Corrientes–Gran Resistencia y en las localidades ubicadas aguas abajo.
Los investigadores remarcan que la evolución del Paraná no dependerá únicamente de las lluvias registradas en Corrientes o Chaco.
Las precipitaciones previstas para el sur de Brasil, Paraguay y otras zonas del Litoral argentino incrementarán progresivamente los aportes de agua a la Cuenca del Plata, condicionando el comportamiento de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú.
Por ello, insisten en que el monitoreo debe realizarse con una mirada integral de toda la cuenca hidrográfica y no solamente sobre cada provincia en forma aislada.
Prevención antes que alarma
Los especialistas subrayan que la consolidación de El Niño no implica que se produzcan inevitablemente inundaciones o eventos extremos, ya que aún existe incertidumbre sobre la intensidad definitiva del fenómeno y la distribución de las lluvias.
Sin embargo, consideran que los próximos meses representan una oportunidad para reforzar las medidas preventivas antes del período de mayor riesgo hidrometeorológico.
Entre las recomendaciones figuran intensificar el mantenimiento de los sistemas de drenaje, fortalecer el monitoreo permanente y seguir de manera constante los pronósticos y alertas emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional del Agua (INA), la Administración Provincial del Agua (APA), Defensa Civil y los organismos competentes.
El Observatorio UNNE-UFSM también incorporó en esta tercera actualización una serie de orientaciones preventivas destinadas a municipios y organismos públicos, además de las denominadas “medidas de bajo arrepentimiento”, acciones que permiten reducir vulnerabilidades y mejorar la capacidad de respuesta ante un escenario climático que podría volverse más exigente durante la primavera y el verano en el Nordeste argentino.
Con información de Medios UNNE






