Seguinos

Ambiente

El cambio climático, ¿incidirá en las áreas de distribución del quebracho blanco?

Publicado

el

Un estudio del Instituto de Botánica del Nordeste (UNNE-CONICET) busca conocer cómo incidirían distintos escenarios futuros de cambio climático en las áreas de distribución del quebracho blanco. Se trabaja en la elaboración de “modelos de nicho ecológico” en combinación con datos genéticos para definir áreas potenciales y/o estrategias para la conservación de la especie en la región del Gran Chaco argentino.

Actualmente, el Gran Chaco, en Sudamérica, constituye una de las regiones boscosas más amenazadas del planeta y con menor representación en el sistema de áreas protegidas en comparación con otras zonas de gran diversidad del mundo.

Dentro de la región chaqueña, “Aspidosperma quebracho-blanco” (“quebracho blanco”) es una de las especies arbóreas más emblemáticas y de gran importancia socioeconómica y cultural en esta región.

El área de distribución de esta especie abarca Bolivia, Paraguay, Brasil, Uruguay y el centro y norte de Argentina, país donde alcanza su mayor extensión.

Pero la explotación de su madera, el cambio de uso del suelo para la producción agrícola y el desarrollo urbano de las últimas décadas se han convertido en las principales amenazas actuales para este reconocido árbol.

Ante ese contexto, un grupo de investigadoras del Instituto de Botánica del Nordeste (IBONE, CONICET-UNNE) se encuentra desarrollando estudios sobre la potencial incidencia de escenarios de cambio climático en la distribución de la especie.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Se trata de estudios de modelados de nicho ecológico combinados con genética del paisaje en el quebracho blanco para evaluar el papel potencial de los factores ambientales (climáticos y edáficos) en la determinación de los patrones actuales de distribución de la especie y para analizar la asociación entre los patrones de variabilidad y diferenciación genética de las poblaciones con las características del paisaje.

Este conocimiento servirá de base para hacer predicciones ante escenarios futuros de cambio climático y disturbios antropogénicos, y sobre la base de estas predicciones orientar estrategias de conservación en la región del Gran Chaco argentino.

El estudio es realizado por la Dra. Gisela Via Do Pico y la Lic. Noelia Almirón, pertenecientes al grupo de investigación “Genética y evolución de especies del Dominio Chaqueño” dirigido por la Dra. Viviana Solís Neffa (IBONE). Además, se trabaja en colaboración con la Dra. Andrea Cosacov del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC, Córdoba).

Necesidad de estudios

Según explicaron las autoras del proyecto, los estudios de conservación en general son muy complejos, porque se deben considerar numerosos factores en forma simultánea para tener una visión global de la amenaza o vulnerabilidad de la biodiversidad.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Por tal motivo, una alternativa es el empleo de “indicadores ecológicos”, que son herramientas para el estudio y monitoreo de objetivos de conservación.

Estos indicadores pueden actuar a diferentes niveles jerárquicos (genes, especies, poblaciones, comunidades y paisajes) y determinar diferentes componentes de la biodiversidad (composición, estructura y función).

A nivel de especie, se encuentran las “especies indicadoras”, que poseen características particulares como sensibilidad a contaminantes, distribución, abundancia, éxito reproductivo, entre otros.

El uso de estos indicadores en combinación con otras herramientas y otros tipos de análisis, como los que aportan la genética del paisaje y el modelado de nicho ecológico, potencia los resultados y optimizan las decisiones futuras en materia de conservación.

 “Diversas características del quebracho blanco lo identifican como una especie indicadora y el conocimiento de su nicho ecológico puede aportar información de interés a los gestores ambientales para la toma de decisiones sobre las mejores prácticas a implementar para la conservación y uso sostenible de los recursos naturales” destacó la Dra. Via do Pico.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Detalles del proyecto

Para la realización del estudio se trabajó con “modelados de nicho ecológico”. Éstos se construyen a partir de la correlación de los registros georreferenciados de presencia de la especie con las condiciones ambientales (clima, suelo, altitud, uso del suelo) asociadas a ellos, utilizando diferentes algoritmos matemáticos.

El establecimiento de estas relaciones permite identificar dos aspectos: el nicho ecológico y la distribución potencial de una especie.

El nicho ecológico es una propiedad directa de las especies y son todas aquellas condiciones óptimas (bióticas y abióticas) en las cuales la especie puede y podría lograr su desarrollo y subsistencia.

La distribución potencial de una especie hace referencia a las áreas que tienen condiciones ambientales muy similares a los sitios donde se encuentra la especie y que tienen muy altas probabilidades de ser ocupadas por la misma.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Actualmente, el modelado de nicho ecológico es una herramienta muy utilizada para diversos tipos de estudios biológicos.

Algunas de sus aplicaciones incluyen una mejor descripción de las distribuciones geográficas de las especies, el descubrimiento de nuevas poblaciones, el reconocimiento de patrones biogeográficos, evaluación del riesgo potencial de invasión de especies exóticas y su efecto sobre las comunidades nativas, la evaluación de los efectos del cambio climático (pasado y futuro) en las especies y en los ecosistemas.

En el área de la conservación posibilita la evaluación del estado de amenaza de poblaciones, especies y ecosistemas, la identificación de áreas prioritarias para su conservación y de áreas para reforestación o reintroducción de poblaciones.

En el marco del estudio del IBONE, se utilizaron variables climáticas y edáficas para construir dos modelos de nicho para el quebracho blanco: uno para el tiempo presente y otro en el futuro, bajo diferentes escenarios de cambio climático (uno optimista y uno pesimista) y diferentes períodos de tiempo (desde el año 2060 al 2100).

Resultados preliminares

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Los resultados preliminares del estudio han llegado a la construcción de un modelo de nicho ecológico de quebracho blanco para el tiempo presente.

Los resultados muestran que el área modelada coincide con el área de distribución actual de la especie, y también predice áreas donde la especie no está presente actualmente.

Las variables más importantes que estarían influyendo en la distribución de la especie son las derivadas de la temperatura y en segundo lugar las edáficas, tales como el contenido de limo, arena, arcilla y el pH del suelo.

Los resultados a futuro muestran que en unas pocas décadas el cambio climático podría afectar profundamente a las zonas potencialmente adecuadas para el hábitat del quebracho blanco.

Los modelados a futuro predicen una importante disminución del área de distribución de la especie y las tendencias observadas son similares para todos los escenarios futuros analizados.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Según las predicciones, existe una pérdida potencial del área de distribución del quebracho blanco que va del 5% al 42%.

En el marco de su tesis doctoral, la Lic. Noelia Almirón analizó la diversidad y estructura genética de poblaciones argentinas de quebracho blanco, utilizando marcadores moleculares (AFLP).

Los resultados obtenidos hasta el momento revelaron que en el quebracho blanco existirían, al menos, tres grupos de poblaciones genéticamente diferenciadas que deberían ser considerados de manera independiente en los planes de conservación, manejo sustentable y restauración de los bosques del Gran Chaco.

“La idea del trabajo es combinar los datos genéticos con los de los modelados de nicho ecológico e identificar, a nivel regional, potenciales unidades de manejo o vacíos de conservación”, según resaltó la Dra. Gisela Via do Pico.

Perspectivas

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

De acuerdo a la IUCN (International Union for Conservation of Nature) el quebracho blanco no está considerado en peligro crítico, vulnerable o casi amenazado. Es considerada una especie estable y de menor preocupación, ya que es abundante y de amplia distribución.

Sin embargo, con el avance acelerado y desmedido de la desforestación y los cambios en el uso del suelo que actualmente ocurren en la región del Gran Chaco, es muy probable que en muy poco tiempo la especie cambie de categoría y pase a ser una especie amenazada o en peligro.

“Por eso la necesidad de promover su preservación antes que actuar sobre escenarios más pesimistas”, señalaron las autoras del trabajo.

Reiteraron que proteger al quebracho blanco implicará a su vez proteger a muchas otras especies, al paisaje y al ambiente en general.

 “Si bien estos resultados son preliminares, el análisis del efecto de la fragmentación del bosque chaqueño en los patrones de la variabilidad genética de los renovales sumado a los análisis de la distribución geográfica de los linajes genéticos (filogeografía) en curso permitirán detectar riesgos de erosión genética y evaluar si existen poblaciones de quebracho blanco con componentes de variabilidad genética que no están bien representados en las áreas protegidas actualmente” indicaron.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Para finalizar, resaltaron que la información a obtener también será de importancia para identificar las áreas de la distribución de la especie donde es necesaria la realización de mayores muestreos genéticos para la toma de decisiones de conservación y manejo bien sustentadas.

Seguir leyendo
Publicidad
Clic para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ambiente

Analizan la factibilidad de un material de construcción a utilizarse en el NEA

Publicado

el

La madera laminada cruzada o CLT (Cross Laminated Timber), es un material constructivo en auge a nivel mundial por sus propiedades similares al hormigón tradicional. Una investigación de la UNNE evalúa la factibilidad de utilización de este material en la región NEA, tanto por sus beneficios constructivos y ambientales, así como para promover el aprovechamiento de la materia prima forestal existente.

El CLT es un material de construcción de madera maciza fabricado a partir de paneles de monocapa encolados, formado por al menos 3 capas o por varias capas impares de tablas de madera de coníferas (aserrada), encoladas generalmente sólo en sus caras, y en algunas ocasiones también por sus cantos.

La orientación de las fibras de dos capas adyacentes es perpendicular entre sí, excepto en casos particulares con capas dobladas.

De esta manera, el panel tiene buena resistencia a la tracción y compresión, lo que le otorga propiedades similares al hormigón tradicional, motivo por el cual CLT es considerada como “el hormigón del futuro”.

Pero con la diferencia de que CLT es un material sostenible al estar compuesto de madera, y no requiere la quema de combustibles fósiles durante su producción como el hormigón común.

Si bien la madera laminada cruzada se encuentra en pleno auge alrededor del mundo, no es aún una tecnología constructiva muy difundida en el país, por lo que desde la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE se viene estudiando la viabilidad de incorporación de este novedoso material en construcciones de la región nordeste.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

“Por un lado sería un material innovador para su inclusión en construcciones, pero al mismo tiempo la promoción de este material contribuirá al aprovechamiento del recurso forestal de la región, que en gran parte no logra valor agregado” explicó María Sol Gasparini, becaria de investigación a cargo del proyecto que es dirigido por la Dra. Arq. Claudia Pilar y la codirección del Dr. Arq. Daniel Vedoya.

Es que la región NEA posee el mayor volumen de madera de reforestación del país, pero con baja industrialización y el poco uso del recurso forestal, por ejemplo, para la construcción.

Justamente, uno de los principales rasgos del CLT es que permitiría el uso integral del recurso forestal, incluso reutilizando material que sería descartado en la tecnología de la madera maciza.

Detalles del estudio

La investigación de la FAU-UNNE partió de la información recabada de la problemática, con  búsqueda de antecedentes bibliográficos, y consulta de profesionales especializados en el tema, así como un estudio minucioso sobre el proceso de producción del CLT.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

En segunda instancia, se analizaron obras internacionales y nacionales pertenecientes a distintos programas arquitectónicos.

Luego se llevó a cabo una reformulación mediante la tecnología CLT, de un anteproyecto de “Edificio Base”, con 18 pisos y una superficie de 7.000 m2, realizado por Gasparini en grupo junto a Florenica Galizzi y Valeria Romero Bruno, en el marco de la asignatura Arquitectura IV UPC de la FAU-UNNE.

La simulación en el modelo de “Edificio CLT”, permitió comprobar que el cerramiento propuesto cumple con la Norma IRAM 11.605 con un nivel de Transmitancia térmica de 0,34 cumpliendo entonces con el Nivel A de confort, que es aquel recomendado y ecológico, garantizando condiciones ambientales de bienestar, con un razonable consumo energético para climatización para la Zona Bioambiental Ib, que es la del nordeste argentino (NEA).

También cumple con las Normas IRAM 11.625 evitando la aparición de fenómenos de condensación superficiales e intersticiales del vapor de agua.

En cuanto al tiempo de obra se considera que el “Edificio Base”, con hormigón común, estaría en torno a los 2 años y medio o 3 años, dado que la construcción tradicional resulta muy vulnerable a los factores climáticos. Así como también se deben tener en cuenta los tiempos de fraguado y curado del hormigón.

Para el “Edificio CLT” se calcula la mitad o un tercio de tiempo que las obras de construcción tradicional, con una duración de obra aproximada de un año y medio, 15 a 18 meses.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Este tiempo toma en cuenta todo el proceso de construcción, terminaciones y detalles, pero si solo se tiene en cuenta el montaje del edificio con los paneles de CLT, el mismo puede realizarse a una velocidad de montaje de una planta o piso cada 3 días.

En cuanto al costo constructivo, el precio del CLT es muy variable y más elevado que un pórtico de hormigón, pero la diferencia radica en que  el CLT no es solo estructura, sino que también actúa como cerramiento, y aporta hermeticidad y  aislamiento. En el caso de estructura de hormigón se requieren trabajos complementarios de cerramiento de ladrillo, yeso para la hermeticidad, y obras anexas para aislamiento.

Relevancia de la madera

En la investigación se destaca que la madera es el único material que reúne la condición de renovable y reciclable, porque se planta, crece, se utiliza, se planta más, y vuelve a crecer.

La madera como el material utilizado en el sistema CLT absorbe carbono durante toda su vida natural y continúa almacenando ese carbono una vez cortada, guardando 0,8 toneladas de carbono dentro de 1 metro cúbico.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Por lo cual la madera se trata de la alternativa constructiva con la más baja huella de carbono. También se produce baja cantidad de CO2 incorporado a la atmósfera durante el proceso de su producción y construcción futura.

Permite además aumentar el ciclo de vida del producto. Esto se puede dar a partir de la reutilización, donde los paneles de madera se encuentran en un buen estado para seguir funcionando de la misma forma para lo que fueron creados.

Otra opción es la del reciclaje, donde los paneles pueden ser procesados al punto de descomponerse en virutas que pueden servir para formar otros tableros, o para la obtención de energía por biomasa, obteniendo energía eléctrica y/o térmica.

“El CLT resultó ser un material con muchas potencialidades para nuestra región” se concluye en el estudio realizado por la becaria María Sol Gasparini, bajo la dirección de la Dra. Arq. Claudia Pilar y el Dr. Arq. Daniel Vedoya.

Seguir leyendo

Ambiente

Chaco. Greenpeace encuentra topadora arrasando bosques a pesar de fallo judicial

Publicado

el

Greenpeace documentó una topadora destruyendo bosques nativos a 30 kilómetros de Miraflores, a pesar de que hace dos semanas la Justicia chaqueña ratificó la suspensión de los desmontes. La organización ecologista volvió a reclamar que se penalicen los desmontes.

“La impunidad y voracidad de algunos empresarios agropecuarios deja en clara evidencia que ni las medidas judiciales ni las multas alcanzan para frenar la destrucción de nuestros últimos bosques nativos. Necesitamos que en forma urgente se penalicen los desmontes”, señaló Noemí Cruz, coordinadora de la campaña de Bosques de Greenpeace.

Ante la falta de actualización del Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos, el 5 de noviembre de 2020 la Sala Primera de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de la provincia del Chaco resolvió ordenar la suspensión de los desmontes hasta tanto el mismo sea realizado en forma participativa y respetando lo establecido por la Ley Nacional de Bosques 26.331. Tras la realización de una audiencia pública, la suspensión de los desmontes fue ratificada por la justicia chaqueña hace dos semanas. (1) 

Según datos del Ministerio de Ambiente de la Nación, Chaco fue la provincia con más pérdida de bosques nativos entre 2016 y 2019, con 130.487 hectáreas deforestadas.

En lo que va de este año, el monitoreo de imágenes satelitales de Greenpeace revela el desmonte de 13.503 hectáreas en la provincia de Chaco, a pesar de lo dictado por la Justicia provincial.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

“El gobernador de Chaco no puede seguir siendo cómplice de este crimen y debe aumentar fuertemente los controles para garantizar que se cumpla la suspensión establecida por la Justicia y no se siga desmontando. Más deforestación significa más crisis climática, más inundaciones, más desalojos de comunidades campesinas e indígenas, más desaparición de especies en peligro de extinción y más enfermedades. Ya es hora de que se penalicen los desmontes, son un crimen que pone en riesgo nuestra propia supervivencia”, advirtió Cruz. 

Nota:

  1. https://www.diariojudicial.com/public/documentos/000/099/127/000099127.pdf
Seguir leyendo

Ambiente

El Cambio Climático y la Argentina

Foto: ONU

Publicado

el

Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), “el cambio climático se refiere a los cambios a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos. Estos cambios pueden ser naturales, por ejemplo, a través de las variaciones del ciclo solar. Pero desde el siglo XIX, las actividades humanas han sido el principal motor del cambio climático, debido principalmente a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas”. ¿Cómo se ubica Argentina y cuáles serían los efectos en el territorio nacional?

Una de las mayores problemáticas son los Gases de Efecto Invernadero (GEI) que genera el cambio climático a nivel mundial, cuando comenzó la quema de combustibles fósiles con la segunda revolución industrial y el cambio del carbón por el petróleo, no solo en las industrias sino con la aparición del automóvil. Esa nueva estructura de movilidad para las personas y el transporte de todo tipo, genera estas emisiones de gases de efecto invernadero “que actúan como una manta que envuelve a la Tierra, atrapando el calor del sol y elevando las temperaturas”.

Las concentraciones de gases de efecto invernadero se encuentran en su nivel más elevado en 2 millones de años, proceden tanto del dióxido de carbono y el metano y llegan a la escala mundial por el uso de la gasolina para conducir un coche o del carbón o el gasoil para calentar un edificio.

Pero también, el desmonte de tierras y bosques también puede liberar dióxido de carbono, así como los vertederos de basura al aire libre, son una fuente importante de emisiones de metano. Existen más de 5.000 basurales al aire libre en toda la República Argentina.

Por eso, la energía convencional, la industria tal como se la conoce hoy, el transporte, los edificios, la agricultura y el uso del suelo se encuentran entre los principales emisores de GEI. Y como las emisiones siguen aumentando, la temperatura de la Tierra es ahora 1,1 °C más elevada que a finales del siglo XIX. El informe de la ONU sostiene que la última década (2011-2020) fue la más cálida registrada.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Las consecuencias del cambio climático incluyen sequías intensas y escasez de agua, como las ocurridas durante 2020 y que se repiten en lo que va 2021, así con los incendios graves que se dan en el centro del país; pero también se da en el aumento del nivel del mar o grandes inundaciones, tal como están ocurriendo cada vez más recurrentes en Europa y Asia. Pero también hay fenómenos ambientales adversos que ya son una realidad en amplias zonas del país, como lo demuestra la bajante histórica del Paraná.

PRIMERA Y SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL. EL INICIO DEL PROBLEMA

Pensar que el problema del calentamiento global es un tema del siglo XXI, no es real, por eso es necesario ir a la génesis de la historia, ya no tan reciente, donde se pueda explicar como, paulatinamente inició el problema.

Los comienzos de la Primera Revolución Industrial, entre 1820 y 1840. Entendida como el proceso de transformación económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino de Gran Bretaña, para luego extenderse unas décadas después a gran parte de Europa occidental y América Anglosajona, dan comienzo incipiente, a la problemática ambiental.

Durante este corto pero intenso periodo se vivió el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad desde lo que históricamente se denominó el Neolítico. Esto dio paso, desde una economía rural basada en la agricultura y el comercio a una economía de carácter urbano, industrializada y mecanizada.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Obviamente el problema comenzó allí y lejos de mejorar, se fue profundizando con la Segunda Revolución Industrial. Esta se refiere a los cambios interrelacionados que se produjeron entre 1870 hasta 1914, cuando se inicia la Primera Guerra Mundial.

Y desde ese momento, los cambios sufrieron una muy fuerte aceleración, producto de la tecnología generada por la industria de la guerra. El proceso de industrialización cambió su naturaleza y el crecimiento económico varió de modelo.

Los cambios siguieron ocupando una posición central, junto a las innovaciones tecnológicas alcanzadas pero concentradas en nuevas fuentes de energía como el gas o la electricidad, nuevos materiales como el acero y el petróleo y nuevos sistemas de transporte (avión, automóvil) además de la transformación de la comunicación con el teléfono y la radio.

Estas transformaron el factor trabajo y el sistema educativo y científico; también cambiaron el tamaño y gestión de las empresas, las formas organizacionales del trabajo y por supuesto el consumo, con la consecuente manera de hacer política.

Recién con la aparición de la tercera revolución industrial, conocida como la revolución de la inteligencia (RCT), concepto y visión esbozada por Jeremy Rifkin pero también avalada por el Parlamento Europeo, en lo que fue una declaración formal aprobada en junio de 2007.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Es así que la conjunción de la tecnología de comunicación de Internet y las energías renovables en el siglo XXI, está dando lugar a la Tercera Revolución Industrial y por ello, esta revolución se caracteriza por 5 pilares.

El cambio a energías renovables; La conversión de edificios en plantas de energía; El hidrógeno, las baterías recargables y otras tecnologías de almacenamiento de energía; La Tecnología Smart grid o de Red de distribución de energía eléctrica «inteligente»; El Transporte basado en vehículos todo-eléctricos, híbridos enchufables, híbridos eléctricos regulares y de pilas de combustible, utilizando como energía de propulsión la electricidad renovable.

Sin embargo, el informe de la ONU, profundiza la descripción de las transformaciones que se verifican recién desde 1960, respecto de la Argentina. “Se observaron cambios en el este y en el norte del país con respecto a la frecuencia de temperaturas extremas, menores heladas y mayor frecuencia de las olas de calor. A su vez, la cantidad de días al año con olas de calor se duplicó, en particular en las regiones próximas a la ciudad de Buenos Aires”.

También destaca que “se observaron aumentos en la precipitación media anual para la mayor parte del territorio.  Este cambio trajo importantes consecuencias en el balance hídrico y la hidrología. En el este y centro de la provincia de Buenos Aires, sur de Santa Fe y sur de Corrientes, numerosos campos se han transformado en lagunas permanentes y espejos de agua, tales como las lagunas de Mar Chiquita en Córdoba y de la Picasa en Santa Fe, las cuales aumentaron considerablemente su superficie”.

“Por el contrario, sobre los Andes patagónicos se observó una variación negativa en la precipitación media anual. Las tendencias de los caudales de algunos ríos en el norte de Mendoza y en San Juan parecen indicar menores precipitaciones en sus altas cuencas sobre la Cordillera. Hubo un aumento en la frecuencia e intensidad de precipitaciones extremas en gran parte del país, registrándose mayores valores en el Litoral húmedo. Esto se tradujo en inundaciones más frecuentes, influenciado también por una inapropiada ocupación y uso del suelo”, continúa el documento.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

También advierte que “en el oeste y más notoriamente en el norte los períodos secos de invierno se han hecho más largos. Esto ha generado problemas en la disponibilidad de agua para algunas poblaciones y para la actividad ganadera, creando condiciones más favorables para incendios de pastizales y bosques”.

PENSANDO EL FUTURO INMEDIATO

El informe de la ONU respecto de la Argentina es muy detallado y sostiene cambios por regiones que si no se establecen políticas de estado rápidamente y en formas sostenibles y racionales, podrían modificar el clima de manera abrupta.

Para el Noroeste, el informe asegura que habría una mayor dificultad en el acceso al agua en algunas poblaciones, impactos por inundación y contaminación del agua de consumo, incremento de olas de calor, aumento de condiciones para incendios forestales, rurales y de pastizales y mayor estrés en el ganado y aumento en la aparición de plagas agrícolas. Aceleración de los procesos de desertificación, impactos adversos en la actividad turística y retracción de glaciares de escombros.

En tanto que el Noreste tiene alto riesgo de transmisión de enfermedades como dengue y fiebre amarilla, inundaciones y anegamientos, aumento de precipitaciones, bajantes extraordinarias de los ríos que provocan inconvenientes en la provisión de agua potable, pérdidas en cultivos en general, tales como soja, girasol, algodón, maíz, trigo y arroz, y el aumento de plagas agrícolas, aumento de periodos de extrema sequía con mortandad de animales.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Para la zona de Cuyo, se prevee aumento y prolongación de los periodos de escasez hídrica, restricciones en la disponibilidad de agua para el riego olivícola, vitivinícola y frutihortícola, aumento de periodos de extrema sequía, aumento de aluviones regionales.

En cuanto a la Patagonia, la reducción de caudales de ríos y la disminución de la disponibilidad de agua, ascenso del nivel del mar en zonas costeras, mayor frecuencia e intensidad de eventos extremos, deshielos tempranos, impactos negativos en las actividades turísticas de montaña e invierno, generarían condiciones favorables para el desarrollo de incendios forestales.

Finalmente, para el Centro del país, el informe asegura un aumento de la frecuencia y duración de las olas de calor, presiones incrementales en la infraestructura existente, por ejemplo, en la limitación de la distribución eléctrica en momentos de alta demanda, pérdidas en la actividad agrícola ganadera por inundación o sequía, afectaciones ecológicas, turísticas, residenciales y de infraestructura por erosión costera y aumento del nivel del mar, daños incrementales en la infraestructura y en viviendas ubicadas en zonas bajas e inundables por precipitaciones extremas de corta duración.

EL RANKING MUNDIAL

Si bien el primer lugar del ranking de emisión de Gases de Efecto Invernadero es para los Estados Unidos, que lleva emitido más 509 mil millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) desde 1850, lo que significa el 20 por ciento de las emisiones acumuladas”, indica el informe de la ONU. Le sigue China, con el 11 por ciento del total y Rusia con el 7 por ciento.

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

En cuanto a Sudamérica, el país con mayor responsabilidad histórica en emisión de CO2 es Brasil, con 16 gigatoneladas, obviamente muy por debajo de la marca de las economías industrializadas de Europa Occidental.

Sin embargo, al incorporar el impacto de la deforestación, Brasil salta al cuarto lugar de la lista histórica, con el 5 por ciento de la emisión total. El informe calcula que “la destrucción de entornos naturales implica para Brasil la emisión de casi 97 gigatoneladas de CO2. En una situación similar está Indonesia”. 

En Europa, Alemania, el Reino Unido y Japón tienen un perfil parecido. Son enormes emisores por quema de combustibles fósiles, con 93, 75 y 67 gigatoneladas, respectivamente, pero la variable del uso de la tierra les beneficia, porque no presentan un grado de utilización tan extensivo de la tierra como los países en desarrollo. Con todo, ocupan el sexto, octavo y noveno lugar.

LA SITUACIÓN DE ARGENTINA

A la economía nacional, según la ONU, se le asigna un total de emisiones por quema de combustibles fósiles del orden de las 8,6 gigatoneladas de CO2, por debajo de otras naciones como México (20,6), Polonia (28,1), Irán (19,7), Indonesia (14,6), Ucrania (30,0) y algo por arriba de Tailandia (7,7).

Publicidad
Invitanos un café en cafecito.app

Pero sin embargo, Argentina queda perjudicada por la irracionalidad en el uso de la tierra, por lo cual el informe le asigna 23,7 gigatoneladas emitidas. Por ello, queda en el puesto 14 de emisiones históricas. En ese sentido, Argentina es el sexto país del mundo en términos de tierra cultivada, con 39 millones de hectáreas y según datos oficiales, el país está entre los diez países con mayor pérdida neta de bosques en el período 2000-2015, teniendo en cuenta que la región más afectada es el Parque Chaqueño, el segundo foco de deforestación de la región después del Amazonas.

Seguir leyendo

Acompañanos

Invitanos un café en cafecito.app
Publicidad

Más vistos