Por Corrientes al Día
Cientos de integrantes de la Policía de Corrientes, familiares, amigos e invitados llegaron pasado el mediodía del sábado 29 de agosto a la Basílica de Nuestra Señora de Itatí, después de completar dos jornadas de peregrinación y renovar su compromiso de fe ante la Virgen Morena.
La columna fue recibida en un clima de emoción y alegría, con una misa de bienvenida en el santuario. Allí concluyó la 38ª Peregrinación Policial a pie, desarrollada bajo el lema: “Como policías caminamos con María para sanar y servir”.
Desde la organización destacaron la importante cantidad de personas que participaron este año. La peregrinación comenzó durante las primeras horas del viernes en la Jefatura de Policía de Corrientes, desde donde partió la imagen de la Virgen acompañada por los caminantes.

De la convocatoria participaron directores generales integrantes del Estado Mayor Policial, directores, jefes de divisiones, grupos y unidades especiales, además de personal superior y subalterno, tanto en actividad como retirado.
Familiares, amigos e invitados también se sumaron a una manifestación religiosa que se consolidó como una de las tradiciones más significativas de la fuerza provincial.
Durante el trayecto hasta Itatí, los peregrinos compartieron caminatas, desayunos, almuerzos y momentos de descanso en cada una de las paradas.

El espíritu de camaradería y fraternidad acompañó los dos días de recorrido, mientras la columna avanzaba por la Ruta Nacional 12 hacia la casa de la patrona de Corrientes.
La llegada a la Basílica estuvo marcada por la emoción de los participantes, quienes finalmente se congregaron ante la imagen de Nuestra Señora de Itatí para participar de la celebración religiosa.
Operativo de seguridad sobre la Ruta 12
La peregrinación contó con un amplio dispositivo destinado a proteger a los cientos de caminantes durante su desplazamiento por la transitada Ruta Nacional 12.
La cobertura se extendió también al ingreso y a distintos sectores de la localidad de Itatí, con tareas de prevención, ordenamiento vial y acompañamiento permanente.
Así, la familia policial correntina volvió a cumplir su tradicional promesa de fe, unida por la devoción mariana y el propósito de caminar para “sanar y servir”.






