La tesis doctoral de la licenciada Diana Sena, investiga si el micelio de hongos del nordeste argentino, cultivado sobre residuos agroindustriales de la región, puede convertirse en una alternativa al plástico de embalaje. Busca transformar los desechos del arroz, la madera y el algodón de la región en un material biodegradable capaz de reemplazar al telgopor.
El nordeste argentino genera cada año millones de toneladas de residuos que nadie sabe bien qué hacer con ellos. La paja que queda después de cosechar el arroz en Corrientes. El aserrín y la viruta de los aserraderos de Misiones y Corrientes, donde se concentra el 85% de la producción forestal del país. Las fibras sobrantes del desmote del algodón chaqueño. Todo ese material termina acumulado en los campos, quemado a cielo abierto o arrojado en rellenos sanitarios, donde libera gases y contamina suelos y cursos de agua.
La licenciada en Ciencias Biológicas Diana Verónica Sena intentará darle a esos desechos un destino diferente: convertirlos en la materia prima para fabricar un material de embalaje capaz de reemplazar al poliestireno expandido (Telgopor).
El trabajo forma parte de su tesis doctoral, titulada «Desarrollo de materiales basados en micelio mediante el uso de Agaricomycetes nativos a partir de residuos agrícolas y forestales del NEA». La dirige el doctor Nicolás Niveiro, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste, y la codirige la doctora María Cristina Area, del Instituto de Materiales de Misiones.
El poliestireno expandido es el material blanco y liviano que protege electrodomésticos, frutas y todo tipo de productos durante el transporte. En Argentina, el 45% de los plásticos producidos se destina a envases y embalajes de un solo uso.

Contaminación. El problema está en que ese material no se degrada: persiste más de mil años en el ambiente, se fragmenta en partículas diminutas que contaminan ríos y costas marinas y resulta muy difícil de reciclar. Por otra parte, su fabricación genera residuos peligrosos y es inflamable.
En los últimos años grupos de investigación y empresas de distintos países comenzaron a desarrollar materiales fabricados a partir del micelio de los hongos.
El micelio es la parte del hongo que no se ve. Al describir su estructura, las setas son la parte visible que emerge del suelo o de los troncos, el micelio es la red de filamentos microscópicos que crece por dentro del sustrato que el hongo está digiriendo. Esa red funciona como un adhesivo natural: une partículas de materia orgánica y forma estructuras compactas, livianas y resistentes.
Cuando el proceso de cultivo termina y el micelio se seca, el resultado es un material sólido, biodegradable y que puede moldearse en cualquier forma desde el inicio del proceso.
Empresas de Estados Unidos ya fabrican productos de embalaje con micelio. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones se concentraron en tres especies de hongos, todas ellas ampliamente conocidas y cultivadas en otras partes del mundo. Las especies nativas del nordeste argentino, que crecen sobre los troncos caídos del monte misionero, correntino y chaqueño, prácticamente no fueron estudiadas para este fin.

La investigación de la licenciada Sena surge a partir de una pregunta disparadora: ¿Pueden los recursos naturales del NEA ofrecer una solución a la contaminación por plásticos? El estudio busca determinar si los residuos agroindustriales locales, combinados con hongos nativos de la región, permiten crear materiales biológicos resistentes. El corazón del proyecto reside en entender cómo la estructura interna de estos hongos —sus filamentos — influye en la dureza y calidad del producto final y si es posible estimular su crecimiento para obtener un material superior.
Degradación Natural. El trabajo se desarrolla sobre tres ejes principales que buscan validar el potencial de esta tecnología:
La primera meta es demostrar que es factible producir un biomaterial con una capacidad de absorción de impactos similar a la del telgopor, pero con la ventaja de que se degrada de forma natural.
La segunda meta es investigar cómo la aplicación de diversos estímulos permite que el hongo desarrolle una red de filamentos más robusta y compleja, factor determinante para obtener un material con propiedades mecánicas superiores.
Finalmente, se busca establecer una relación directa entre la organización microscópica del hongo y su resistencia a la compresión, al impacto, y a su capacidad de absorber agua.
El objetivo de la tesis es evaluar las características físicas, mecánicas y estructurales de materiales producidos con micelio de hongos nativos, cultivados sobre residuos locales, para determinar si constituyen una alternativa al telgopor en aplicaciones de embalaje.
Dónde y cómo se realizará el trabajo
El área de estudio abarca las provincias de Misiones, Corrientes y Chaco. El trabajo se desarrollará principalmente en el Instituto de Botánica del Nordeste (IBONE /Conicet UNNE) y en el Instituto de Materiales de Misiones (Conicet UNAM).

El proyecto se estructura en fases que van desde el trabajo de campo hasta el análisis de laboratorio: La primera etapa consiste en salir al monte, Sena realizará la recolección de ejemplares nativos en diversas áreas protegidas de la región. De estos ejemplares se obtienen cultivos puros que son preservados para asegurar la trazabilidad y disponibilidad de las especies durante toda la investigación.
Una vez que se cuente con los cultivos, se evaluará la afinidad de cada especie con distintos residuos agroindustriales locales, analizando cuáles especies crecen más rápido y con mayor densidad sobre cada sustrato.
Luego, los materiales resultantes se someterán a diferentes condiciones de cultivo. Se busca determinar si es posible estimular al organismo para que desarrolle estructuras más resistentes, mejorando así la capacidades mecánicas del biocompuesto.
Finalmente, los materiales obtenidos se moldearán y se someterán a pruebas físicas de resistencia, absorción y densidad. También se analizará su estructura interna con microscopios de distintos tipos para relacionar lo que se observa a escala microscópica con las propiedades que se miden a escala macroscópica.
Los resultados de todos esos ensayos se compararán con los valores conocidos del telgopor comercial para validar su viabilidad como alternativa sustentable.
Medios UNNE






