Por Corrientes al Día
La Legislatura de Corrientes comenzó a implementar la firma digital para agilizar la presentación de proyectos, la elaboración de dictámenes y el proceso de sanción de leyes. La medida alcanza a diputados, senadores y personal jerárquico involucrado en el circuito parlamentario.
Los presidentes de ambas cámaras, Pedro Braillard Poccard, por el Senado, y Eduardo Tassano, por Diputados, fueron los primeros en completar el trámite de inscripción. El objetivo es avanzar hacia una administración legislativa más rápida, transparente y con menor utilización de papel.
La actividad se realizó en el Salón de Acuerdos del Poder Legislativo y contó con la presencia del presidente del Instituto de Modernización e Innovación de Corrientes (IMI), Juan Francisco Bosco.
La incorporación de esta herramienta permitirá que legisladores y autoridades firmen documentos sin depender del traslado físico de expedientes entre oficinas.
A diferencia de una imagen escaneada de una rúbrica, la firma digital permite comprobar quién firmó un archivo y detectar cualquier modificación realizada posteriormente. “Estamos acercando la Legislatura a los vecinos para agilizar el trámite parlamentario que culmina en nuevas leyes para los correntinos”, expresó Tassano.
El presidente de la Cámara de Diputados señaló que la medida impactará en todo el engranaje legislativo, desde la presentación de proyectos hasta los dictámenes de comisión y la sanción definitiva de las normas. Según destacó, la transformación apunta a mejorar la eficiencia y la transparencia, promover la despapelización y acompañar la política de innovación institucional impulsada por el Gobierno provincial.

“Respuestas más rápidas para la sociedad”
Braillard Poccard consideró que la firma digital constituye un paso fundamental para modernizar el funcionamiento parlamentario y brindar “respuestas más rápidas a las demandas de la sociedad”.
El vicegobernador también valoró el trabajo conjunto entre las dos cámaras legislativas para avanzar en la incorporación de nuevas tecnologías. “La firma digital llegó a la Legislatura. Hoy damos un nuevo paso en la modernización del Estado, incorporando una herramienta que permite hacer los procesos más simples, ágiles y eficientes”, afirmó Bosco.
Desde el IMI explicaron que el sistema ofrece tres garantías centrales:
- Autoría: se presume que la firma pertenece al titular del certificado digital.
- Integridad: si el documento es modificado después de haber sido firmado, la validación se pierde automáticamente.
- No repudio: el titular no puede desconocer posteriormente la firma incorporada al archivo.

Cada documento posee una huella digital única, denominada hash SHA-256. Este mecanismo permite detectar incluso cambios mínimos realizados después de la firma. “Si se cambia una coma después de firmado, el sistema lo detecta al instante. Es un peritaje automático que el papel no tiene”, explicaron desde el organismo provincial.
El marco legal de la firma digital
La firma digital cuenta con respaldo normativo en Argentina desde la sanción de la Ley nacional 25.506, en 2001.
Corrientes adhirió a ese régimen mediante la Ley provincial 5.878, aprobada ocho años después. La normativa fue reglamentada en 2018 a través del Decreto 1.255/2018.
En 2026 se creó el Instituto de Modernización e Innovación, que funciona como autoridad de registro provincial desde el 5 de mayo.
Desde el organismo aclararon que quien pretenda impugnar una firma digital deberá demostrar técnicamente que el sistema fue vulnerado. No resulta suficiente, remarcaron, con que una persona simplemente niegue haber firmado.
Las autoridades advirtieron que una firma escaneada, una firma electrónica y una firma digital no poseen el mismo valor ni ofrecen idénticas garantías.
La firma digital cuenta con un certificado emitido por una autoridad certificante y su autenticidad puede verificarse matemáticamente. En cambio, una firma electrónica no posee necesariamente esa certificación.
También cambia la carga de la prueba. En la firma electrónica, quien presenta el documento debe demostrar su autenticidad. En la digital, es quien la impugna el que debe probar que no es válida. “Escanear una firma es sacarle una foto; firmar digitalmente es sellar el documento con un mecanismo que puede verificarse matemáticamente”, sintetizaron desde el IMI.
La digitalización permitirá tramitar documentos simultáneamente entre distintos organismos, sin esperar que los expedientes sean trasladados de una oficina a otra.
También facilitará el seguimiento en tiempo real, la búsqueda automática de información y la trazabilidad de las actuaciones. El sistema permitirá conocer quién firmó cada documento, cuándo lo hizo y desde qué instancia se incorporó la rúbrica.
Las autoridades remarcaron que el archivo firmado digitalmente constituye el documento original. Una impresión en papel es solamente una copia y no conserva las garantías técnicas de autenticidad e integridad presentes en el formato digital.






