por Corrientes al Día
El casamiento por Iglesia de una pareja trans en la capital correntina generó una fuerte polémica dentro de la comunidad católica y derivó en un pronunciamiento oficial del Arzobispado de Corrientes, que anunció posibles medidas disciplinarias vinculadas al caso. La parroquia no se quedó callada y respondieron con su versión.
El escándalo se dio luego de que en enero se celebrara el matrimonio religioso de Solange Ayala e Isaías en Corrientes Capital. Tras la difusión pública del hecho, el Arzobispado emitió un comunicado fechado el 8 de febrero de 2026 en el que aseguró que “en ningún momento se recibió la documentación eclesiástica correspondiente a las formalidades requeridas” para el tratamiento del caso.
En el documento, la autoridad eclesiástica recordó que la Iglesia “cuida con especial solicitud la celebración de los sacramentos” y subrayó que el matrimonio cristiano, en cuanto sacramento, exige el cumplimiento de condiciones esenciales para su validez y licitud. También advirtió que la omisión de estos requisitos “puede generar confusión en la comunidad de los fieles”.

Asimismo, se informó que el Arzobispo, tras realizar las consultas pertinentes, procederá conforme al Derecho Canónico, actuando de oficio y aplicando, si correspondiera, advertencias o medidas disciplinarias formales.
En declaraciones públicas, la novia había señalado que pudieron acceder al matrimonio religioso porque “somos de sexo biológico distinto” y que el sacerdote celebrante habría mantenido conversaciones previas con el Arzobispo, quien no habría objetado la ceremonia.
Respuesta de la parroquia
Ante la repercusión del caso, la Parroquia Nuestra Señora de Pompeya también difundió un comunicado oficial. En el texto, sostuvo que la celebración se realizó siguiendo “orientación pastoral y normas eclesiales del ordinario”, y consideró necesario aclarar aspectos vinculados al sacramento ante versiones públicas.
La parroquia remarcó que el matrimonio cristiano no se reduce a una ceremonia o a la documentación formal, sino que requiere que los contrayentes sean hábiles, que no exista impedimento canónico y que haya consentimiento verdadero.
Además, por respeto a la intimidad de las personas involucradas, indicaron que no brindarán mayores detalles ni alimentarán especulaciones, aunque ratificaron su compromiso con una “acogida pastoral auténtica” en coherencia con la doctrina.
En el mismo comunicado, adelantaron que se reforzarán los procedimientos de entrevista, preparación y verificación previos a la celebración de los sacramentos, con el objetivo de evitar futuros conflictos y preservar la claridad dentro de la comunidad.

























