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El Parkinson y la odisea de “volver al futuro” para poder vivir el presente

DÍA MUNDIAL

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Cada 11 de abril se conmemora el Día Mundial del Parkinson, declarado por la Organización Mundial de la Salud en 1997, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de James Parkinson, neurólogo británico que en 1817 describió lo que en aquel tiempo llamó Parálisis Agitante y que hoy en día se conoce como Enfermedad de Parkinson. Cuando se presenta este mal, las neuronas que producen dopamina mueren lentamente y sin la dopamina, las células que controlan el movimiento no pueden enviar mensajes apropiados a los músculos. Lo que sigue es el prólogo de un libro con experiencias en Corrientes sobre la problemática.


“No hay nada que temer, sólo confía más en ti. Si usas más tu fuerza de voluntad, lograrás lo que quieras”, le dice Marty Mcfly a George, cuando este todavía no era su padre en “Volver al futuro”, una película que nunca olvidaré. Y considero que esta escena sintetiza el mensaje principal del film escrito y dirigido por Robert Zemeckis y producido por Steven Spielberg.

 

En este éxito cinematográfico, el personaje protagonizado por Michael Fox es accidentalmente enviado al pasado y pone así en peligro su propia existencia, al producir, también involuntariamente, un cambio en ese tiempo, que genera como consecuencia que en el futuro ya no exista.

 

Es así que Marty se interpone por accidente entre sus padres en el momento que debían conocerse y comienza así el periplo del protagonista para que finalmente su futura madre se pueda enamorar de su futuro padre.

 

De este modo, Marty se hace responsable de su deseo de vivir, buscando corregir situaciones y luchando contra las adversidades que se le presentan en ese devenir, actitud que sostendrá en la saga que tiene una segunda y tercera parte. La primera se estrenó en 1985 y yo en ese entonces, tenía 6 años. Tal vez por eso “Volver al futuro” la recuerdo tanto, porque la vi atravesando la etapa en la que un niño se identifica con su padre y yo veía a Marty enfrentarse a un dilema existencial, con el peligro que implicaba la desaparición de su padre.

 

Por eso es que el protagonista toma el desafío de convencer a George que enamore a Lorraine y que así se conviertan en sus padres, luego de haber interferido en ese suceso que modificó por accidente. Ese diálogo es digno recordarlo, pues planeando una puesta en escena para deslumbrar a Lorraine, Marty le dice a George:

 

-Tú vienes, me golpeas en el estómago, yo quedo inconsciente, y tú y Lorraine viven felices el resto de sus vidas.

 

-Tú haces que suene tan fácil, quisiera no tener tanto miedo.

 

– No hay nada que temer, sólo confía más en ti. Si usas más tu fuerza de voluntad, lograrás lo que quieras.

 

Esta parte del guión, parece haber sido escrita por el mismo Fox, quien en 1.991 fue diagnosticado con Parkinson, poco después de haber estrenado la tercera parte de la saga que lo catapultó al éxito. A la edad de 29 años, en la cima de su popularidad y con un hijo pequeño, le aseguraron que su carrera profesional no se alargaría más allá de la siguiente década, debido a los síntomas de una enfermedad que se intensificarían progresivamente con el paso del tiempo.

 

"Me diagnosticaron Parkinson hace 25 años, y se suponía que sólo iba a poder trabajar otros diez años. A estas alturas ya debería ser prácticamente discapacitado, pero la realidad no podría ser más distinta. La situación no podría ponerse peor, y aun así todavía puedo ir al supermercado", explica el protagonista de “Volver al futuro”, en una entrevista, a fines de 2.016, en la que también confiesa que, si bien sus temblores ya no son tan fuertes como antes, ahora se enfrenta de vez en cuando a problemas para caminar y moverse. "Mi mayor desafío ahora es mantener el equilibrio”, afirmó Fox.

 

Tomando todo como un desafío, el actor superó todos los pronósticos de sus médicos, haciendo realidad esa misma fuerza de voluntad que antes bregó en la ficción. Y continuó su profesión, más allá de las dificultades propias de la enfermedad, que tampoco afectó a su rol de padre de cuatro hijos.

 

Esa misma fuerza de voluntad es la que se puede percibir a lo largo de las casi 300 páginas de este libro (Torciendo el rumbo), en el que pacientes, terapeutas, médicos y colaboradores de la Fundación “Vamos Juntos Parkinson” (funciona en la ciudad de Corrientes desde 2016) describen la experiencia que los vincula con la enfermedad. Y como el nombre de la institución lo indica, esa experiencia es conjunta, porque aunque la fuerza de voluntad sea un carácter individual, la acción colectiva potencia toda lucha. Esto lo explica muy bien, en sus páginas, el autor de este libro y presidente de la fundación, el doctor Daniel Merino, quien además conoce al Parkinson por experiencia propia.

 

Al recorrer estas páginas, nos encontraremos primeramente con nociones básicas de neuroanatomía, para entender el funcionamiento de los circuitos que intervienen en el acto motor y en procesos de memoria y aprendizaje motriz. Luego vendrán respuestas a esa pregunta que todos nos hacemos cuando nos sucede una tragedia: ¿Por qué a mí?

 

Se vuelven así muy valiosos los testimonios de personas con Parkinson y de familiares que posteriormente se ofrece. Así podremos leer sobre cómo se enteraron, los primeros síntomas, las primeras reacciones, cómo lo afrontan, cómo son sus nuevas vidas, qué hacen para luchar contra la enfermedad y siempre el aliento para aquellos que lo necesitan, porque la solidaridad entre pares pasa a ser más fuerte que nunca para quienes atraviesan este proceso.

 

Seguidamente, nos introducimos en el Parkinson desde el conocimiento académico que existe sobre la enfermedad, a través de una precisa descripción del doctor Merino, que indaga sobre las alternativas del tratamiento que habrá de elegirse y a partir de aquí empezaremos a darnos cuenta que todavía se sabe muy poco sobre la enfermedad, a pesar de haber sido descubierta ya hace más de dos siglos y siendo identificada con mayor precisión por el médico británico James Parkinson, en 1817 al publicar su libro “Un ensayo sobre la parálisis agitante”, como se la llamaba en esa época.

 

Con los aportes del doctor Carlos Martínez, que también convive con Parkinson y es activo miembro de la Fundación, y otros profesionales, encontraremos así la explicación del aspecto epidemiológico de la enfermedad, el problema del diagnóstico, la cuestión de la genética y su incidencia en las posibles causas, el abordaje del dolor que provoca la misma, cómo debe ser la comunicación con el paciente, todo lo relacionado a la aceptación de la enfermedad y a partir de ello, cómo iniciar un proceso de educación y reconceptualización, como así también las razones por las cuáles las estadísticas no se ajustan fielmente a la realidad en la materia.

 

A su vez, veremos que será recurrente la referencia a la dopamina, pues el doctor Merino deja muy en claro la directa relación de su escases en el cuerpo con la Enfermedad de Parkinson, puesto que estamos ante un neurotransmisor que ordena el movimiento muscular.

 

El abordaje que encontraremos en este libro es realmente amplio, sin dejar de lado ningún aspecto de la vida. Tal es así que el doctor Martínez responde, sin rodeos a los interrogantes: ¿Los enfermos de Parkinson tienen actividad sexual normal? ¿Es importante que la tengan? Y por su lado, el doctor Merino también responde a otra de las grandes preguntas ante la aparición de la enfermedad: ¿Puede el estrés ser iniciador del Parkinson?

 

También se aborda la posibilidad de la cirugía como parte del tratamiento, en qué consiste, en qué casos es aplicable, sus riesgos y sus ventajas. Muy importante también es otro apartado en el libro, referido a todo el respaldo del Estado en Argentina para el enfermo de Parkinson, desde las leyes que lo amparan, hasta los beneficios disponibles.

 

Otro aspecto que no se pasa por alto en estas páginas, es el impacto que tiene lo emocional en las personas con Parkinson, como así también los trastornos del sueño y la importancia de la educación física, porque además de practicar ejercicios, hay que reeducar el cuerpo. Se ofrece aquí una minuciosa guía, sus explicaciones y los resultados obtenidos en la Fundación, pudiéndose ver también, a través de fotografías, las actividades que regularmente se realizan allí a fin de ejercitar y reeducar el cuerpo.

 

Asimismo, el entorno familiar también se aborda de manera exhaustiva, no sólo en relación al enfermo de Parkinson, sino también, en general, sobre la problemática que implica la discapacidad en la familia, tanto si la decisión es llevar el cuidado en la casa, con miembros de la familia o a través de un cuidador especializado como acompañante terapéutico.

 

Y entre las más diversas terapias, el boxeo también aquí se describe en detalle y desde la experiencia, puesto que en la Fundación es una de las actividades más demandadas. Seguramente, no sólo porque es una de las dos principales formas (la otra es la meditación) elegidas por Fox para sobrellevar la enfermedad, sino porque el deporte de los puños tiene entre sus filas a uno de los más grandes deportistas de la historia: Mohamed Alí, quien también padeció Parkinson y fue un gran inspirador con su ejemplo de superación, dejando para la posteridad declaraciones que se transformaron en verdaderas lecciones de vida.

 

“En eso que estás pensado, en eso te estás convirtiendo”, decía, entre muchas otras frases muy recordadas, el multicampeón que falleció en junio de 2.016 a los 74 años. En este libro se  reflexiona si los golpes en la cabeza pudieron, o no, haberlo llevado a Alí hasta la enfermedad, pero no se duda de la capacidad terapéutica de este deporte, si se realiza adecuadamente.

 

Tan diversas son las posibilidades terapéuticas que el baile es parte también de ese amplio abanico en el que el tango es abordado en estas páginas, repasando su práctica en la Fundación y otras experiencias y estudios internacionales al respecto.

 

Queda claro que son muchas las alternativas, pero cierto es también que la apatía aparece en esta enfermedad, incrementando así las posibilidades de depresión. Por ello es que el doctor Merino recomienda establecer metas y enfocarse en los objetivos a corto plazo, entre otras estrategias para no caer en el desánimo.

 

Resulta interesante además el abordaje que realiza el doctor Merino sobre la marihuana y su uso en el Parkinson. Como ex miembro de la Gendarmería Nacional, relata su accionar en el combate contra el narcotráfico, pero cómo médico, analiza objetivamente su uso terapéutico, recurriendo a diversos estudios realizados el mundo.

 

Más interesante es aún, la detallada descripción que realiza sobre el estudio que llevó adelante la Fundación “Vamos Juntos Parkinson” de la Mucuna pruriens, una planta medicinal, cuyos porotos contienen levodopa, una sustancia que funciona como precursor de la dopamina.

 

Por otra parte, la relajación es una necesidad imperiosa para quien sufre Parkinson, puesto que la misma enfermedad produce ansiedad, la cual debe ser calmada al igual que el movimiento anormal característico de la sintomatología. Para eso el yoga es sumamente útil y su puesta en práctica es una de las principales actividades en la Fundación. En estas páginas, entonces se describe la misma, como así también sus argumentos, al igual que el Reiki, una práctica de origen japonés que busca redirigir la energía espiritual.

 

A esta altura, el doctor Merino se permite reflexionar sobre grupos de autoayuda, preguntándose si realmente sirven. La respuesta es claramente que sí y relata la experiencia de la Fundación a su cargo, aclarando que “el objetivo principal es mejorar la calidad de vida del paciente, y por añadidura de la familia y porque no, del cuidador que va percibiendo el desgaste (y lo sufre él mismo)”.

 

Pero, también este libro propone “cómo ser el gestor de su propia cura” instando al enfermo de Parkinson a interesarse en aprender más sobre eso que lo afecta, participando activamente en distintas instancias investigativas y evaluativas, como la que lleva adelante la Fundación Michael Fox, con la cual se puede tener contacto a la distancia y participar de distintos programas, donde “el paciente también es científico”.

 

En tanto, también encontraremos en estas páginas un extenso apartado que habla del acompañante terapéutico. Aquí el doctor Martínez detalla en qué consiste, qué tareas realiza, en qué ámbitos se desempeña y las estrategias que pondrá en marcha para la contención de pacientes descompensados, en un marco de prevención, atención y resocialización.

 

El recorrido de este libro es sumamente amplio, pasando también por la hidroterapia, el tratamiento kinesiológico, la acopuntura y las artes marciales. Este último texto me resulta particularmente apasionante. No sólo porque soy un artemarcialista, actualmente en la práctica del kickboxing, a mis 38 años, sino porque el autor de esta parte del libro es mi padre, quien también es un artemarcialista, siendo instructor de kung fu.

 

Aquí encontramos una descripción de estas milenarias técnicas de combate cuerpo a cuerpo, que es mucho más que eso. Su procedencia oriental, dotaron a esta disciplina de la filosofía proveniente de aquella parte del mundo, donde lo espiritual se basa en el equilibrio entre la mente y el cuerpo.

 

Yo practiqué karate desde los 9 años de edad, hasta los 19, llegando al cinto negro, grado que me habilitó como instructor de esa disciplina. Sin dudas, ello formó mi carácter, por eso decidí que mi hijo a los 4 años, ya empezara también la práctica del taekwondo, otra de las tantas artes marciales existentes.

 

Y entre lo primero que León aprendió a su corta edad, están los 5 principios del taekwondo: “cortesía, integridad, perseverancia, autocontrol y espíritu indomable”. Sostengo que las artes marciales le servirán para saber convivir adecuadamente y tener seguridad de sí mismo, esa misma confianza que Marty buscaba despertar en George en “Volver al futuro”.

 

No estoy diciendo que si George hubiese sabido artes marciales, no hubiese dudado en enfrentar a Biff, el engreído que pretendía a Lorraine, pues el arte marcial enseña que los pleitos no se resuelven con violencia, que siempre deben evitarse las peleas y que sólo deben emplearse las técnicas de defensa personal como último recurso.

 

Lo que intento decir es que, como se lo explicaba Marty, si George confiara más en su fuerza de voluntad, no tendría tanto miedo a los desafíos que presenta la vida. Y las artes marciales fortalecen esa actitud de confianza en uno mismo que la vida exige, porque para nadie la vida es fácil, pues todos libramos alguna batalla que puede ser visible o no, pero sólo aquel que está dispuesta a enfrentarla alcanzará el éxito.

 

¿Y qué es el éxito en la vida? A mi entender es alcanzar los objetivos que nos proponemos, los cuales tendrán que ver con las circunstancias que nos toquen y mientras luchemos por ellos, tendremos intactas las esperanzas de lograrlo, aunque se nos interpongan los obstáculos más difíciles.

 

Considero que este libro es indispensable para quienes están, de alguna manera, vinculados al Parkinson, ya sea como paciente, familiar, terapeuta o médico. Sobre todo, porque en estas páginas podremos acceder a la experiencia en primera persona, con testimonios de vida. También quiero destacar la labor y la decisión de socializar, a través de este libro, el conocimiento alcanzado por la Fundación “Vamos Juntos Parkinson”, la cual empecé a conocer desde que mi padre comenzó a asistir a la misma, luego de que le diagnosticaran la enfermedad a los 54 años de edad.

 

Papá, tengo fresco el recuerdo de hace más de 30 años cuando entramos a ese videoclub y elegiste esa película que ahora para mí tiene muchos significados, porque a la vez, dice mucho sobre la relación entre un padre y un hijo. Hoy siento que la Fundación “Vamos Juntos” es el “Delorean”, ese auto que inventó el “Doc” Emmet Brow para viajar en el tiempo, que el engreído Biff ahora se llama “Parkinson” y como le dijo Marty a George, te digo a vos que si usas más tu fuerza de voluntad, lograrás lo que quieras, porque el tiempo no es un pretexto para aquellos que quieren forjar su propio destino, siempre se puede “volver a futuro”.

 

(*) Por Catriel Fernández. Periodista, prologuista del libro “Parkinson: Torciendo el rumbo”, Daniel Merino, 2018.

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El avance talibán muestra el fracaso de la intervención de EE.UU. y aliados en guerras de “Estados fallidos”

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El profesor Fernando Ariel Bonfanti, docente de Geografía Económica y Política General de la Facultad de Humanidades de la UNNE, se refirió al avance talibán en Afganistán e indicó que si bien, en principio, solo quieren controlar el territorio afgano, el avance seguramente generará repercusiones en todo el mundo musulmán. Explicó las diferencias de los talibanes con el Estado Islámico, y sostuvo que “sería difícil que alguna otra fuerza que no sea EEUU controle su avance”.

Tras la retirada de tropas internacionales de Afganistán, concretada por Estados Unidos en junio, el avance de grupos talibanes logró en cuestión de días el control de la mayoría de las provincias de ese país, hasta alcanzar Kabul, la capital del país, provocando la huida del presidente y funcionarios del Gobierno afgano.

La ocupación de los talibanes de territorios y del poder en Afganistán generó repercusión mundial, en un contexto de incertidumbre sobre el alcance que podría tener en ese país, en la región de Asia Central y en el mundo.

Para profundizar respecto a las implicancias de la toma del poder de los talibanes en Afganistán, el Departamento de Comunicación Institucional del Rectorado de la UNNE dialogó con el profesor Fernando Ariel Bonfanti, docente de la UNNE, quien en distintos artículos abordó la problemática de esa región asiática  y la intervención militar de las grandes potencias.

El profesor Bonfanti es docente auxiliar de la Cátedra “Geografía Económica y Política General” de la Facultad de Humanidades de la UNNE, Magíster en Gobierno y Economía Política por la Universidad Nacional de San Martín e investigador del Instituto de Geografía de la UNNE.

Según resaltó, es dificultoso trazar escenarios sobre lo que está ocurriendo y ocurrirá en Afganistán y los talibanes, pero lo que queda en claro es el fracaso de la intervención de Estados Unidos y sus aliados.

“Una lección que queda de las incursiones militares de Estados Unidos y sus aliados tanto en Afganistán como en Siria e Irak (cuando lucharon contra el Estado Islámico) es el hecho de que haber luchado en guerras de `Estados fallidos’ ha sido una apuesta perdedora”.

Explicó que un “Estado fallido” es aquel que no puede garantizar su propio funcionamiento o los servicios básicos a su población,  porque perdió el monopolio de la fuerza, sufre un vacío de poder o su legitimidad está disputada.

“Afganistán se está convirtiendo en esto, allí podría producirse una guerra civil en la que grupos como Al Qaeda prosperarán y probablemente volverán a suponer una amenaza para Occidente”.

La situación de Afganistán

Para conocer un poco mejor lo que está sucediendo actualmente en Afganistán, el Prof. Bonfanti explicó que los talibanes (grupo paramilitar fundamentalista) están aprovechando que las fuerzas norteamericanas se están retirando de dicho territorio después de 20 años de largas luchas (según un acuerdo firmado durante el gobierno del ex presidente de EEUU, Donald Trump y llevado a la práctico por su sucesor Joe Biden).

Al mismo tiempo, las fuerzas de seguridad afganas comenzaron a debilitarse y desvanecerse, lo que permitió al grupo talibán avanzar y ganar territorio, al punto tal de que ya se apoderaron de las principales ciudades de país y controlan inclusive la ciudad capital, hecho que generó la huida del actual presidente de Afganistán, Ashraf Ghani.

En cuanto a las diferencias y semejanzas entre el grupo talibán que tomó el poder en Afganistán y el movimiento conocido como Estado Islámico que ganó notoriedad en 2014, señaló que son grupos distintos con objetivos distintos.

En primer lugar, los talibanes son un movimiento nacional-religioso, mientras que Estado Islámico, o ISIS, aboga por un califato mundial.

De ahí, la competencia entre ambas. Aunque ambas organizaciones son de la rama suní del Islam, rivalizan, no coinciden en su pensamiento, y el Estado Islámico se opone al carácter nacionalista del movimiento talibán, ya que esto se contradice con las ideas de una “jihad global”, es decir, de querer controlar todos los territorios musulmanes.

Para comprender mejor la diferencia entre ambos grupos islámicos, el Prof. Bonfanti, explicó que el Estado Islámico de Irak y el Levante (también llamado ISIS en inglés) es una organización terrorista paramilitar de naturaleza fundamentalista yihadista que sigue la doctrina del islam suní que comenzó a gestarse allá por el año 2003 para poner resistencia a la invasión norteamericana en Irak. En aquel entonces su nombre original era Al Qaeda en Irak.

Pero su verdadera notoriedad la alcanzó en el 2014 cuando lograron expandirse hacia Siria (aprovechando la guerra civil allí existente) y autoproclamaron un califato con el principal deseo de gobernar sobre todos los musulmanes del mundo.

Esto dio origen a un “protoestado” no reconocido que ocupó amplias superficies de Siria e Irak, en el que se financiaban a través del tráfico de petróleo y con el cobro de impuestos a modo de extorsión a los habitantes de las zonas que controlaba.

En tres años se desgastó la organización y no prosperó más allá del 2017 debido a que se debilitaron por las permanentes luchas tanto con el ejército de coalición liderado por EE.UU. como con el ejército ruso (que defiende a Siria).

Pero de manera reciente, las actividades de la operación extranjera contra el Estado Islámico se paralizaron temporalmente en enero de 2020 debido a la amenaza de Irán en la región, y en marzo de ese año algunas de las fuerzas internacionales se retiraron como parte del despliegue programado por cada país y debido al brote de Coronavirus.

“Eso posiblemente esté generando un resurgimiento de estas fuerzas paramilitares, que podrían volver a reorganizarse con más fuerzas aún”.

Alcance del despliegue talibán

Respecto a si la ocupación actual de los talibanes implica una avanzada sólo en territorio afgano o representará un avance a países cercanos, el docente-investigador de la UNNE indicó que en el caso particular de los talibanes, en principio, solo quieren controlar el territorio afgano, con el objeto de poder formar un “gobierno islámico inclusivo”.

“Se habla de que podría ser en forma conjunta con otras facciones, algo así como un gobierno diferente al que les tocó en el período en que gobernaron entre 1996 y 2001 (cuando fueron derrotados y expulsados por los Estados Unidos). Incluso se dice que negocian con políticos de alto nivel y líderes del gobierno anterior, aunque nada de eso es seguro aún” indicó.

Pero, agregó, muchos ciudadanos afganos desconfían de los talibanes y temen que su gobierno sea violento y opresivo y de que sean vengativos con todos aquellos ciudadanos que estuvieron compartiendo el territorio e información con los soldados americanos, por eso, muchos afganos comenzaron a huir del país en forma desesperada por temor a represalias.

“Lo que más preocupa es que, aparentemente, quieren cambiar el nombre del país a Emirato Islámico de Afganistán, tal como lo llamaron la última vez que gobernaron”.

¿Tras la retirada de tropas de Estados Unidos, cómo podría ser controlada la avanzada de los talibanes?

La decisión de retirar las tropas de Estados Unidos de Afganistán fue de Donald Trump hace varios años atrás, debido a que las interminables guerras que se desarrollaban en ese territorio desgastaron la política exterior del país y generaron millonarios gastos.

Fue este mandatario quien decidió que el intervencionismo en esta región estaba llegando a su fin. Aunque es en estos días, bajo el gobierno de Joe Biden, que se lleva a la práctica esta retirada.

Algunos analistas internacionales afirman que ésta podría ser la peor decisión del actual presidente norteamericano en materia de política exterior, porque demostraría que han fracasado los 20 años de luchas contra el terrorismo.

Este escenario es el que les permitió a los talibanes fortalecerse y empezar a ocupar nuevamente todo el territorio, sería difícil que alguna otra fuerza controle su avance.

¿Y qué podría pasar entonces en Medio Oriente?

Seguramente habrá grandes repercusiones en todo el mundo musulmán, desde Marruecos, pasando por Argelia y Libia en el oeste, hasta Pakistán, en el este; desde Turquía, en el norte, hasta el golfo y a través del cuerno de África.

Creo que todos estos territorios se verán afectados de alguna manera por el fracaso de la autoridad estadounidense en Afganistán, donde desarrolló la guerra más larga de su historia.

Inclusive, su vecino Pakistán podría verse directamente afectado porque de producirse allí una guerra civil podría ser sangrienta y devastadora, que implicaría un movimiento masivo de refugiados.

También a Rusia le preocuparía que el fundamentalismo islámico se filtre a través de países como Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán

¿Cuáles serían las aspiraciones de este grupo de hacia Occidente?, ¿Podrían resurgir amenazas de ataques terroristas?

Podría pensarse que en algún momento pueda gestarse algún ataque terrorista, teniendo en cuenta su rechazo a occidente y el daño que ellos afirman que produjo la intervención de la coalición de la OTAN en esta región.

Además, en los 90, la organización terrorista Al Qaeda, liderada por Bin Laden y que cometió el atentado más grande hacia E.E.U.U. el 11 de septiembre de 2001 estaba integrada por mayoría talibán.

¿Qué se podría mencionar en relación a cómo sería vivir bajo el régimen del gobierno Talibán en cuanto a derechos fundamentales de las personas?

Durante su período de gobierno anterior los talibanes hicieron cumplir en forma estricta la Ley Islámica o Sharía, que es un sistema muy conservador y radical que consiste en quitarle muchos derechos a la mujer, pues en aquel entonces no podían trabajar o circular solas por la calle, solo acompañadas de un pariente masculino, a las niñas se les prohibía la educación, los adulterios eran castigados con lapidaciones y se producían ejecuciones a delincuentes y homosexuales; inclusive prohibieron la televisión, la música, el cine y todo aquello que pueda mostrar algo de la cultura occidental.

Sin embargo, en los medios de comunicación en los últimos días, aparecieron noticias que aseguraban que en esta oportunidad “habría una mayor flexibilidad” con el trato a las mujeres con el objeto de que no pierdan derechos ganados en los últimos años. Eso es  algo que solo podrá apreciarse en la práctica y con el correr del tiempo, nada de eso es seguro aún.

¿Cómo se financia este grupo?, ¿Quién los apoya?

La organización talibán se financia principalmente del tráfico de opio, además obtiene dinero de la venta ilegal de minerales, de los impuestos que cobran a modo de extorsión en las regiones que controlan y de algunas donaciones de benefactores que simpatizan con la causa, no se sabe bien de donde son, pero casi con seguridad provienen de Arabia Saudita.

-¿Por qué despierta tanto interés el tema de Afganistán en el sistema geopolítico?

Indudablemente Afganistán es una pieza clave en el juego de poderes a nivel mundial, pues está ubicado en un lugar estratégico para las cuestiones geopolíticas.

Siempre se dijo que quien logre controlar Afganistán tendrá una gran influencia en la región de Asia Central, sobre todo en función de las rutas comerciales terrestres, además de la posibilidad de explotar la gran cantidad de minerales que allí existen.

Por ejemplo, entre fines del siglo XIX y principios del XX, el Imperio Británico intentó dominar a los afganos en varias ocasiones. Desde 1979 fue la Unión Soviética la que intervino militarmente el país centroasiático durante una década, y finalmente la última invasión a este país la llevó adelante Estados Unidos desde 2001 hasta la actualidad.

Para finalizar, el profesor Bonfanti reiteró que la situación actual de Afganistán dejó en evidencia que las incursiones militares de Estados Unidos y sus aliados en “estados fallidos” (como Afganistán, Siria e Irak),  resultó una apuesta perdedora tras años de intervención armada.

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Opinión

La importancia de adoptar una actividad física como parte de nuestra vida cotidiana

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El deporte está aportando al mundo la alegría y el ánimo que tanto se necesita para superar estos tiempos difíciles. Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, la Copa América, la Eurocopa y Wimbledon –entre otros- traen en este tiempo de incertidumbres, emoción y entretenimiento a millones de personas.

Y es precisamente este momento el que debemos aprovechar para abordar y adoptar a la actividad física como un estimulante para el bienestar general, reconociéndole otros beneficios como: mejoras en la salud mental, prevención de la demencia, tratamiento de alteraciones en el sueño, así como evitar lesiones por caídas y sus consecuencias, entre muchos otros beneficios.

En el 2016, una cuarta parte de la población mundial era físicamente inactiva, aumentando el riesgo en el desarrollo de enfermedades a las que llamamos crónicas no transmisibles (obesidad, cáncer, hipertensión arterial, enfermedades renales) citadas justamente así por su evolución lenta, consecutiva y por la mala calidad de vida que generan.

En la actualidad, claramente la pandemia de Covid- 19 nos ha mostrado el enorme valor de la actividad física vinculada al bienestar de las personas a nivel mundial.

El ejercicio durante el tiempo de aislamiento social obligatorio fue considerado una actividad esencial por muchos gobiernos en todo el mundo, tan esencial como el alimento, el distanciamiento social y la búsqueda de atención médica.

Las primeras campañas gubernamentales de regreso paulatino a la actividad diaria durante esta pandemia, alentaron al público a salir y hacer ejercicio, más aun, teniendo en cuenta las investigaciones actuales donde se confirma que realizar actividad física en forma regular se asocia a un menor riesgo de presentar formas graves de COVID-19.

Existen además, beneficios adicionales en la promoción de la actividad física, entre ellos: la menor contaminación atmosférica y acústica, la mitigación del cambio climático y otros aspectos amigables con la ecología, que surgen consecuentemente del menor uso de transportes motorizados a cambio de traslados activos como caminatas y en bicicletas, al trabajo y la escuela.

Países consustanciados con este tipo de políticas han invertido en ciclovías y mejoras en la infraestructura peatonal.

Se torna entonces fundamental hacer foco en la necesidad urgente de aumentar los niveles de actividad física, tanto de la población general como en niños y adolescentes, incluyendo a los adultos mayores y a las personas con discapacidad.

Es indispensable reflexionar y comprender que las estrategias en salud pública de esta magnitud aumentarán las expectativas de vida, disminuirán las dolencias a edades más tempranas y –consecuentemente-, reducirán el gasto en salud de la población.

La pandemia demostró lo fácil e importante que es hacer una caminata diaria de 30 minutos.

La promoción de la actividad física en nuestros entornos familiares inmediatos, con objetivos razonables y progresivos, demostrará que mantenerse en movimiento es posible.

De nosotros depende lograr que estos buenos hábitos persistan en el tiempo.

(*) Dra. Celeste López

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Opinión

Influencers y política. Una fórmula poderosa y explosiva

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Hace unas semanas vimos al presidente argentino Alberto Fernández dando entrevistas a dos influencers. Por un lado, Pedro Rosemblat, conocido como “El cadete” (militante del Frente de Todos, con 363 mil seguidores), y luego a Tomás Quintín Palma, que tiene 35mil seguidores en su cuenta de Instagram. Pero el Presidente no es el único, la oposición también se deja ver con ciertos influencers que abogan sus ideas, como el caso de ´el Dipy´, cantante de cumbia  que se muestra a favor de la oposición cada vez que expresa sus ideas políticas. Por otro lado, el joven Iñaki Gutiérrez también se ha sacado fotos con Mauricio Macri y Patricia Bullrich, expresando abiertamente su militancia en las redes sociales y sus ganas de trabajar “por un país diferente”.

¿Están cambiando los estilos de comunicación de los políticos? Hemos escuchado opiniones diversas, desde que los influencers no están formados como para conducir una entrevista profesional, que sacarse una foto con un influencer le quita seriedad y credibilidad al político o que el influencer en cuestión persigue un puesto político. La realidad indica que, como antes se buscaban “celebridades”, hoy se buscan influencers. Los nuevos formadores de opinión y dueños de las audiencias masivas parecen tomar la delantera cada vez más fuerte.

¿Por qué los políticos buscan estos canales? ¿Les suma dar entrevistas informales en las redes con jóvenes influencers? La respuesta es: sí, mucho. ¿Por qué no?  Con esta herramienta, el político logra alcanzar un público que vive alejado de la política y que no mira televisión. Esto demuestra un acercamiento acertado.

 Asimismo, sirve para captar audiencias populares a las que quizás no llegarían de otro modo. Hay varios ejemplos en el ambiente de la cumbia, el regetton, el cuarteto, el rock y hasta en el fútbol. De más está decir que estos líderes, en sus distintos ámbitos, siempre han sido referentes de opinión e influyen en sus “seguidores”.

En definitiva, no podemos descartar que las nuevas generaciones suman votos. En estos días en que en los milennials reina cierta apatía y falta de interés por la política, parece acertado que los políticos se acerquen cada vez más a la gente joven, ya que son ellos los que tendrán la posibilidad de elegir a la hora de votar.

Qué privilegio tenemos si nos comparamos con décadas pasadas donde no existía la difusión de ideas tan fácilmente, pero cuan peligroso, al mismo tiempo, resulta esta explosiva combinación. A la vez, debemos dejar de pensar en la incidencia que tienen las creencias y modos de ver el mundo, porque como consecuencia “influyen” en los millones de seguidores que tienen estos referentes.

¿Y si es cierto que algún influencer logre un puesto político y termine tomando decisiones importantes? Fomentemos la educación y el pensamiento crítico en las nuevas generaciones para que puedan discernir de forma más atinada, ya que serán ellos los que tengan el poder de cambiar la dirección del timón. De las decisiones que tomemos en las urnas, dependerá el rumbo del país en los próximos años.

(*) POR  ROXANA BELDA periodista y conductora del programa Estudio Abierto en Radio Rivadavia.

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