Tras los dos terremotos que sacudieron a la población venezolana el miércoles 24, con registros superiores a 7 puntos en la escala Ritcher y más de 30 réplicas, la solidaridad mundial dejó de lado las diferencias ideológicas y la ayuda empieza a llegar. Las deficiencias gubernamentales quedaron una vez más al desnudo.
A las 10 de la mañana, hora de Argentina, se reportaban más de 180 muertos, más de 1.000 heridos y alrededor de 10.000 desaparecidos. Se logró destrabar las restricciones sobre las redes sociales e internet por parte del gobierno provisional de Delcy Rodríguez, lo que está permitiendo tener acceso a imágenes y mensajes de los venezolanos afectados por estos terremotos.
Los municipios más golpeados fueron Libertador y Chacao, que junto a Baruta, El Hatillo, Sucre integran el Área Metropolitana de Caracas, donde la mayoría de los edificios se derrumbaron al no tener construcciones antisísmicas.

El alcalde de Chacao, Gustavo Duque, publicó en Instagram un mensaje donde comenta la situación actual que se está dando en ese municipio.
Lo cierto es que las falencias estructurales que tiene el país y por ahora, la falta de comunicación, agua, luz e internet dificultan las posibilidades de actuar más rápidamente.
También el aeropuerto de Caracas, Simón Bolivar, ubicado en la Maiquetía (La Guaria) está cerrado debido a los daños que sufrió con los terremotos.

Argentina, Perú, la Unión Europea, Estados Unidos y el flamante presidente de Colombia ya anunciaron su solidaridad para con el pueblo de Venezuela y confirmaron el envío de ayuda humanitaria.
El Círculo de Fuego del Pacífico
Hay que recordar que también ha habido movimientos sísmicos en Japón, país que forma parte del Círculo de Fuego del Pacífico.
El Cinturón de Fuego del Pacífico es el resultado directo de la dinámica interna de la Tierra. Se trata de una extensa franja que rodea el océano Pacífico y coincide con límites de placas tectónicas, especialmente zonas de subducción.
En estas regiones, una placa oceánica se introduce por debajo de otra placa, proceso que genera dos fenómenos clave. Por un lado, la acumulación y liberación de energía en las fallas produce terremotos. Por otro, el material que desciende hacia el manto favorece la formación de magma, que puede ascender y dar origen a volcanes. Por esa razón, alrededor del Pacífico se alinean profundas fosas oceánicas, cadenas montañosas y arcos volcánicos.
Las estadísticas globales muestran que aproximadamente el 75 % de los volcanes activos del planeta se localizan en esta franja, y una gran proporción de los sismos más intensos registrados también ocurre allí. No es una coincidencia geográfica, sino una consecuencia directa de cómo interactúan las placas litosféricas.
Desde Japón y Filipinas hasta Alaska, México, los Andes y Nueva Zelanda, el patrón se repite con límites de placas, subducción y actividad geológica concentrada. Este cinturón es, en esencia, la manifestación visible de que la corteza terrestre está fragmentada en grandes bloques que se desplazan lentamente sobre el manto superior.






