Por Corrientes al Día
Después de 448 días secuestrado en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo fue liberado este domingo y se encamina a reencontrarse con su familia, tras una intensa campaña internacional por su liberación.
Gallo había sido detenido en 2024 en un paso fronterizo con Colombia cuando ingresaba a territorio venezolano para visitar a su esposa, de nacionalidad venezolana, y a su pequeño hijo. Durante los primeros meses, su paradero fue desconocido hasta que sus familiares confirmaron que se encontraba alojado en la prisión El Rodeo 1, en Caracas.
El caso fue denunciado por el Gobierno argentino como una desaparición forzada y una privación ilegítima de la libertad. Su situación se mantuvo bajo seguimiento de organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos, entre ellas la ONG Foro Penal, que monitorea detenciones arbitrarias en Venezuela.

Comunicado de Cancillería
A través de un comunicado oficial, la Cancillería argentina expresó su reconocimiento por las gestiones realizadas por países aliados que contribuyeron a lograr la liberación.
En particular, destacó el apoyo del Gobierno de la República Italiana, del Gobierno de los Estados Unidos de América y de Foro Penal, además de otras personas e instituciones que colaboraron desde el anonimato.
“El Gobierno argentino reafirma que la privación ilegítima de la libertad y la desaparición forzada constituyen graves violaciones a los derechos humanos que no pueden ser toleradas por la comunidad internacional”, subrayó el texto oficial.
Asimismo, la Argentina exigió la liberación inmediata de Germán Giuliani, otro ciudadano argentino que permanece detenido en territorio venezolano, y reclamó la excarcelación de todas las personas privadas de su libertad por razones políticas.
Reencuentro esperado
Tras confirmarse su salida de Venezuela, Gallo regresa a Argentina para reencontrarse con su hijo Víctor, su pareja María Alexandra y su madre Griselda, luego de más de un año de incertidumbre.
El caso de Nahuel Gallo se convirtió en un símbolo de la articulación entre gobiernos y organizaciones de derechos humanos en el plano internacional y volvió a poner en agenda la situación de los detenidos por motivos políticos en Venezuela.




























