por Corrientes al Día
La tragedia ocurrió este lunes en Belo Horizonte, sudeste de Brasil, cuando una avioneta de pequeño porte se precipitó contra un edificio residencial a pocos minutos de haber despegado. El siniestro dejó al menos dos personas fallecidas y tres heridos de gravedad, mientras que los vecinos del inmueble lograron salir ilesos.
El accidente ocurrió en el barrio Silveira, en la zona nordeste de la ciudad, cerca del aeropuerto de Pampulha. Según los primeros datos, la aeronave había partido a las 12:16 con cinco ocupantes a bordo, pero pocos minutos después el piloto reportó “dificultades” a la torre de control.
La avioneta, un modelo EMB-721C “Sertanejo”, perdió altitud y terminó incrustándose en la caja de escaleras entre el tercer y cuarto piso de un edificio ubicado sobre la calle Ilacir Pereira Lima.
El teniente Raúl, vocero del Cuerpo de Bomberos, explicó que el impacto se produjo en una estructura interna, lo que evitó una tragedia aún mayor. “Si hubiera impactado directamente contra los departamentos, las consecuencias habrían sido mucho más graves, ya que estaban ocupados”, señaló.
Tras el choque, se activó un rápido operativo de evacuación que permitió desalojar el edificio antes de las 14, mientras se desplegaban equipos de rescate en toda la zona.
La emergencia movilizó a varias dotaciones de bomberos, ambulancias y personal de Defensa Civil. Uno de los puntos críticos fue el derrame de combustible en el estacionamiento de un supermercado lindero, situación que fue controlada con espuma especial para evitar explosiones.

El siniestro ocurrió a apenas seis kilómetros del aeropuerto de Pampulha y a menos de cuatro kilómetros de la cabecera de pista, lo que refuerza la hipótesis de una falla poco después del despegue.
La aeronave, matrícula PT-EYT, pertenecía a una empresa de internet de la ciudad de Teófilo Otoni. Si bien estaba habilitada para volar, no contaba con autorización para operar como taxi aéreo.
La Fuerza Aérea Brasileña confirmó que especialistas del Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (CENIPA) ya trabajan en el lugar para determinar las causas del accidente. En paralelo, el SERIPA III recolecta pruebas y la Policía Civil de Minas Gerais inició su propia investigación.
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