Por Corrientes al Día
España sufrió uno de los peores accidentes ferroviarios de los últimos años. Al menos 39 personas murieron y más de 150 resultaron heridas luego del choque y descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en la localidad de Adamuz, provincia de Córdoba, ocurrido el domingo alrededor de las 19:45.
El siniestro involucró a un tren de la compañía Iryo y a un Alvia de Renfe, que circulaban por vías contiguas. Según la información oficial, el convoy de Iryo descarriló al ingresar a un desvío e invadió la vía paralela, impactando de lleno contra el tren de Renfe, que también terminó fuera de los rieles. Entre las víctimas fatales se encuentra el maquinista del tren de Renfe.
Fuentes de la Guardia Civil describieron la escena como un verdadero “escenario de guerra”. Varios vagones salieron despedidos y quedaron completamente destrozados, lo que dificulta las tareas de rescate e identificación. Las autoridades no descartan que la cifra de fallecidos pueda aumentar, ya que aún hay sectores a los que no se pudo acceder.
En el operativo trabajan más de 220 efectivos, entre personal de Seguridad Ciudadana, Tráfico, el Grupo de Reserva y Seguridad, además de helicópteros y drones. También se sumó la Unidad Militar de Emergencias (UME) con base en Sevilla, con equipamiento sanitario y de rescate.

El balance provisorio indica 152 heridos, de los cuales 43 permanecen hospitalizados. Al menos 12 personas se encuentran en terapia intensiva, nueve de ellas con pronóstico grave, entre las que se incluye un menor de edad.
Para acelerar la identificación de las víctimas, se habilitaron cinco puntos de toma de muestras de ADN para familiares directos en Madrid, Sevilla, Córdoba, Huelva y Málaga, con la intervención de expertos forenses que ya habían participado en emergencias recientes.

Investigación en marcha y causas inciertas
El ministro de Transportes, Óscar Puente, advirtió que el accidente es “tremendamente extraño” y confirmó que la vía había sido renovada en mayo, con una inversión cercana a los 700 millones de euros. Además, señaló que el impacto fue “terrible” y provocó que las dos primeras unidades del tren de Renfe salieran despedidas.
Por su parte, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, afirmó que “el fallo humano está prácticamente descartado”, ya que el sistema de seguridad LZB impide errores de conducción. “Habrá que esperar a la investigación. Todo apunta a un posible problema de infraestructura o del material rodante”, sostuvo.
En el momento del choque, uno de los trenes circulaba a 205 km/h y el otro a 210 km/h, dentro del límite permitido de 250 km/h para ese tramo. El tren de Iryo había sido fabricado en 2022 y revisado apenas cuatro días antes del accidente.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se trasladó a la zona del siniestro para seguir de cerca las tareas de rescate y acompañar a las víctimas. En tanto, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, reconoció que “tememos que haya más personas fallecidas bajo los restos del convoy”.

Como consecuencia del accidente, Adif suspendió la circulación de la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, al menos durante toda la jornada del lunes. La interrupción afecta los servicios hacia Córdoba, Sevilla, Málaga y Huelva, mientras que el resto de la red ferroviaria funciona con normalidad.
Renfe e Iryo activaron sus protocolos de emergencia, habilitaron puntos de información y asistencia psicológica para familiares y pusieron en marcha el Plan de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Ferroviarios. La investigación continúa y las autoridades insisten en no adelantar hipótesis hasta contar con los primeros informes técnicos.
Con información y fotos de EFE y El Español

























