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El consumo humano de insectos puede ayudar a combatir el cambio climático

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Se puede comer un 80 % del cuerpo de los grillos, en comparación con un 55 % de las aves y un 40 % de los cerdos y la ternera.

Brochetas de grillos o paletas de escorpión son solo algunos de los productos exóticos que ya se empiezan a encontrar en establecimientos de algunos países con más asiduidad. También en restaurantes con estrella Michelin los insectos comestibles se van incorporando en platos de la carta. Además, algunas empresas han introducido productos con insectos en algunas grandes superficies. El hecho es que hay 1 millón de especies de insectos, que representan el 80% del reino animal, y 2.000 de estas son consumidas por millones de personas en todo el mundo.

Los expertos estiman que los insectos, gracias a sus efectos nutritivos, se pueden convertir también en un instrumento para combatir el cambio climático en el tránsito hacia un sistema alimentario más sostenible. Así lo expusieron en una conferencia sobre alimentación saludable y sostenible Anna Bach, profesora del Área de Nutrición de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), y Marta Ros, dietista y doctoranda de la UOC, que presentó los resultados preliminares de su tesis sobre la proteína de insecto como proteína alternativa.

Ros recuerda que las especies de insectos son consideradas de origen animal, como la carne, el pez y los huevos, que proporcionan proteínas, grasas y nutrientes muy valiosos. “Aun así, solo se han creado algunas especies de insectos para el consumo, si bien en algunos países, como los asiáticos, el consumo de insectos es un comportamiento dietético con una larga historia; en China, por ejemplo, su consumo se remonta a 2.000 años atrás”, comenta la dietista. También se comen insectos en otros lugares de África, Centro y Sudamérica, México o Australia. La cría de insectos para el consumo humano “parece dar beneficios muy interesantes”, apunta Ros.

En cuanto al medio ambiente, su valor añadido es la reducción de la contaminación, una disminución en la emisión de los gases de efecto invernadero y un requerimiento inferior de agua. Por esta razón se concluye que “la cría de insectos para el consumo humano deja una huella ecológica menor, sobre todo en comparación con la ganadería convencional”. Para Ros, los principales obstáculos que puede haber para que aterrice en las cocinas occidentales son “la aceptabilidad y su seguridad alimentaria”.

Se puede aprovechar mucho más

Según los estudios mencionados por Ros, de los insectos se puede aprovechar más que de otros animales. Se puede comer un 80% del cuerpo de los grillos, en comparación con un 55% de las aves y un 40% de los cerdos y la ternera. Otro indicador que juega a su favor es la conocida como feed conversion ratio, que es la cantidad de kilos de alimento necesarios para obtener el peso del animal. “Los insectos son de sangre fría —explica Ros— y no tienen que metabolizar los alimentos para mantener su temperatura corporal, a diferencia de otras especies; esto hace que sean muy eficaces en su producción como alimento”. El agua necesaria para producir el producto también es inferior; igualmente, generan menos gases de efecto invernadero, y la ocupación de espacio en granjas es, al mismo tiempo, menor. De hecho, hay empresas que están desarrollando granjas de insectos que se pueden tener en casa.

En 2020 un informe internacional concluyó favorablemente sobre su valoración nutricional. En lo que se refiere a la toxicidad, los insectos no representan ningún problema para la seguridad, si bien se pueden producir reacciones alérgicas, como pasa con los crustáceos y los ácaros del polvo. Desde la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) también se ha establecido que los insectos forman parte de la vida de más de un millón de personas en el mundo. “La cría de insectos es una industria creciente, puesto que nuestros hábitos dietéticos están cambiando rápidamente y la voluntad del consumidor es probar cosas nuevas; por lo tanto, aumenta su consumo, no tienen la poca aceptabilidad de generaciones anteriores”, destaca Ros.

Un sistema alimentario más sostenible

Por su parte, Anna Bach defiende que los insectos pueden aportar su proteína para un sistema alimentario más sostenible, que actúa como “uno de los principales motores del cambio climático”. Hay que tener en cuenta que la población mundial podría llegar hasta los 9.000 millones de personas en 2050, “y, por lo tanto, tenemos que encontrar diferentes soluciones y, en este sentido, los insectos pueden tener un rol para esta población creciente”.

“Las soluciones deben ser múltiples —remarca la profesora de la UOC— y exigen reducir las pérdidas de los alimentos o las mejoras de las prácticas de producción, puesto que, si utilizáramos las técnicas más eficientes y de más rendimiento, que solo utilizan un 10% de los productores, podríamos llegar a reducir el 30% de las emisiones”. Bach cree que “las medidas tecnológicas son importantes, pero también los cambios en la dieta; no hay duda de que lo que debería pesar más en nuestra alimentación son los alimentos vegetales y mínimamente procesados”.

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El Mundo

Calentamiento global. Las emisiones mundiales crecerán un 16% hasta 2030

Foto: Reuters

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112 países, entre ellos toda la UE y EE UU, han actualizado sus planes de recorte de gases de efecto invernadero pero Naciones Unidas advierte de que los esfuerzos son aún insuficientes

La humanidad no ha logrado aún corregir el rumbo de colisión que la lleva hacia un calentamiento catastrófico. El Acuerdo de París, de 2015, estableció que el límite de seguridad dentro de la crisis climática actual pasaba por lograr que el aumento de la temperatura media global se quedara entre los 1,5 y los dos grados respecto a los niveles preindustriales. Para ello es necesario que a partir de mediados de este siglo se reduzcan radicalmente hasta su eliminación casi total los gases de efecto invernadero que el ser humano emite y que se acumulan en la atmósfera sobrecalentando el planeta. Pero la trayectoria no es esa. Según ha informado este viernes el área de cambio climático de la ONU, las emisiones mundiales durante esta década seguirán creciendo: en 2030 habrán aumentado cerca de un 16,3% respecto a los niveles de 2010 (un 5% si se toma como referencia 2019). Los estudios científicos apuntan a que ese rumbo lleva a un incremento de la temperatura a final de siglo de unos 2,7 grados, lejos del límite de seguridad al que se comprometieron todos los países cuando firmaron el Acuerdo de París hace seis años.

Todos los Estados que se suman a ese pacto —ahora son 190 países, la práctica totalidad de naciones del planeta— deben presentar planes de recorte de sus emisiones para aplicar durante esta década. Cuando en 2015 se cerró el Acuerdo de París ya se sabía que esos planes no eran suficientes y por eso se necesitaba que se revisaran al alza. Hasta este verano, 112 países lo habían hecho, según ha informado el área de cambio climático. Esos 112 países —entre los que figuran todos los miembros de la Unión Europea y EE UU— acumulan alrededor del 49% de las emisiones mundiales y aunque sus nuevos planes suponen una mejora, no sirven para corregir la trayectoria mundial hacia esos 2,7 grados.

Para conseguir que el incremento de la temperatura se quede en los 1,5 grados, los científicos estiman que las emisiones mundiales de dióxido de carbono (el principal gas de efecto invernadero) deberían caer en 2030 un 45% respecto a las de 2010. Para quedarse en un calentamiento de dos grados, la reducción debería ser del 25% en 2030. “El aumento del 16% es un gran motivo de preocupación. Contrasta fuertemente con los llamamientos de la ciencia a una reducción rápida, sostenida y a gran escala de las emisiones para evitar las consecuencias climáticas más graves”, ha sostenido este viernes Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de ONU Cambio Climático, durante una conferencia de prensa telemática.

Espinosa ha advertido del poco tiempo que queda para poder cambiar el rumbo y ha reconocido que es “muy pequeña” la ventana de oportunidad existente para limitar el calentamiento a los 1,5 grados. “Pero todavía es posible”, ha añadido.

No todos a la misma velocidad

Espinosa también ha lamentado que “algunos anuncios políticos” no se han llegado a materializar en los planes de recorte de emisiones que se deben presentar ante la ONU. Y, tras ser cuestionada por los periodistas sobre los países que no han cumplido, ha recordado que China anunció el pasado año que iba a endurecer algo su plan de recorte de emisiones, algo que no ha hecho todavía. Espinosa también ha recordado que tampoco Japón y Corea de Sur han concretado sus nuevas promesas climáticas.

No todos los países están actuando de la misma forma ahora. La Unión Europea, el Reino Unido, Canadá o Estados Unidos figuran entre las naciones que han incrementado claramente sus planes de recorte y sus objetivos para 2030. Si solo se tienen en cuenta los planes de los 112 Estados que han reforzado sus compromisos ya ante la ONU, las emisiones caerían un 12% en 2030.

Coincidiendo con la presentación de este informe, el Instituto de Recursos Mundiales ha difundido un análisis sobre los planes de recorte del G-20, las economías más poderosas del planeta y las que expulsan el 75% de los gases mundiales. Los analistas de esta organización recuerdan que Japón, Sudáfrica, Corea del Sur y China no han presentado sus nuevos planes a pesar de que los han anunciado. Tampoco han actualizado sus objetivos India, Arabia Saudí y Turquía. Otros, como Australia e Indonesia, han presentado planes con los mismos objetivos que antes. Y otros Estados —como Rusia, Brasil o México— han elaborado programas que “permitirían emisiones más altas que las que se habían comprometido” hasta ahora.

Financiación insuficiente

La mitigación del cambio climático a través de los recortes de emisiones es una de las patas fundamentales del Acuerdo de París. Pero en la negociación climática internacional hay otro aspecto clave: la ayuda que los países más desarrollados deben trasladar a los más pobres para que afronten las consecuencias del calentamiento y también puedan combatirlo. Los países desarrollados debían “movilizar” 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020. Pero la ONU ha recordado este viernes que ese compromiso “no se ha cumplido”.

Espinosa ha recordado que el apoyo financiero a los países en desarrollo, que han contribuido mucho menos al calentamiento global que les golpea más, es imprescindible para que actúen “de la manera más ambiciosa posible”. Es decir, para que también puedan aumentar sus compromisos de recorte de emisiones.

La OCDE (la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), el organismo en el que están representados los países más avanzados, ha presentado también este viernes su informe sobre la financiación climática. El estudio se refiere a los datos cerrados de 2019, cuando la “financiación climática proporcionada y movilizada” por los países desarrollados alcanzó los 79.600 millones de dólares, un 2% más que en 2018. La principal pega que se suele poner al balance que realiza la OCDE es que en esas cantidades se incluyen tanto subvenciones directas como créditos y ayudas reembolsables.

Además de instar a los países desarrollados a aumentar la financiación, Espinosa ha pedido este viernes a todos los países que todavía no lo hayan hecho que presenten sus nuevos planes de recorte. Ha recordado también que cualquier país puede endurecer todavía más sus objetivos en cualquier momento. Espinosa ha indicado que la cumbre climática de Glasgow (Reino Unido), que se celebra dentro de seis semanas, puede ser un buen momento para que los países muestren más ambición.

Fuente: El Pais

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Preocupación mundial por Pelé que volvió a terapia intensiva

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A tres días de haber sido trasladado a una habitación común tras una cirugía de urgencia, el estado de salud de Pelé vuelve a preocupar al mundo. El legendario ex futbolista brasileño tuvo que regresar a la unidad de cuidados intensivos del Hospital Albert Einstein de São Paulo tras sufrir una recaída.

El astro brasileño de 80 años tuvo que ser ingresado nuevamente en la UCI debido a un reflujo ácido. Desde el hospital dijeron que no tenían nueva información, pero el citado medio afirma que se encuentra controlado.

El último mes no ha sido para nada sencillo para Edson Arantes do Nascimento, tres veces ganador de la Copa del Mundo (1958, 1962 y 1970). Había acudido al hospital a finales de agosto para hacerse unos estudios médicos que tenía postergados por la pandemia de COVID-19 y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de urgencia para extirparle un tumor en el colon.

Su salud parecía mejorar paulatinamente y este martes había anunciado a través de las redes sociales que había salido de la unidad de cuidados intensivos. “Muchas gracias a cada uno de ustedes por dedicarme un minuto de sus días para enviarme buenas energías. ¡Amor, amor y amor! He salido de la unidad de cuidados intensivos y estoy en mi habitación. Continúo cada día más alegre, con mucha predisposición para jugar los 90 minutos más la prórroga. Estaremos juntos en breve”, escribió.

Pero la salud de Pelé sufrió un nuevo revés y ha sido puesto bajo observación nuevamente. En los últimos años, ha mostrado una notable fragilidad. Hace tiempo que O Rei muestra problemas de locomoción luego de una cirugía de reemplazo de cadera en 2012, por lo que ha tenido que moverse en silla de ruedas en sus pocas apariciones en público. También pasó por intervenciones debido a problemas renales y de próstata.

Ahora los médicos del Hospital Albert Einstein de São Paulo han decido que la leyenda de Brasil vuelva a la UCI como medida de precaución para un seguimiento de su estado de salud tras verse vulnerado por un contratiempo en su recuperación.

Fuente y foto: ESPN Brasil

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La fábrica de motos más grande del mundo estará operada solo por mujeres

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(Infobae) -Hace apenas un par de meses, Bhavish Aggarwal, CEO de Ola, la empresa que está levantando la fábrica de motos eléctricas más grande del mundo en India, sorprendía a la industria de las dos ruedas, anunciando que producirían 10 millones de unidades al año para 2022, cuando estén a plena capacidad, a través de diez líneas de producción simultáneas, lo que daría la posibilidad de sacar terminada una moto cada dos segundos. La planta esta semi automatizada, con 3.000 robots dotados de IA (Inteligencia Artificial), junto a los cuáles trabajan junto a 10.000 empleados.

Además, cada scooter Ola electric se promocionó con un costo equivalente a 6,5 dólares, con lo que apenas el primer día de la preventa, en julio de 2021, tuvieron 100.000 pedidos desde la plataforma on line. Una vez comenzada la producción, el scooter indio ya está en su precio de mercado, que es aproximadamente 1.360 dólares.La gigafactory de Ola en India, donde no solo se producirán millones de scooter eléctricos, sino que será operada únicamente por mujeresLa gigafactory de Ola en India, donde no solo se producirán millones de scooter eléctricos, sino que será operada únicamente por mujeres

Pero en las últimas horas, Aggarwal ha vuelto a ser noticia con otro anuncio de real magnitud social. “Hoy me enorgullece anunciar que Ola Future Factory estará completamente dirigida por mujeres. Dimos la bienvenida al primer grupo de este equipo de trabajo esta semana y la fábrica tendrá 10.000 mujeres cuando comience a operar a plena capacidad. Me enorgullece anunciar Ola Woman Only Factory y la primera fábrica de este tipo en el mundo.”

La participación de las mujeres en la industria manufacturera local es de solo el 12%, algo que Ola electric quiere modificar: “Permitir que las mujeres tengan oportunidades económicas mejora no solo sus vidas, sino también la de sus familias y, de hecho, la de toda la comunidad. Para que India sea el centro de fabricación del mundo, debemos priorizar la mejora de las habilidades y la generación de empleo para nuestra fuerza laboral femenina.”Las mujeres de India no solo conducirán los scooter Ola electric, también serán las responsables de su fabricación para todo el mundoLas mujeres de India no solo conducirán los scooter Ola electric, también serán las responsables de su fabricación para todo el mundo

Aggarwal cree que deben poner su atención en ayudar a las mujeres del país a lograr la paridad laboral con los hombres. “Hemos invertido significativamente para capacitarlas y mejorarlas en habilidades de fabricación básicas y serán responsables de la producción completa de cada vehículo fabricado en Ola Future Factory.”

Las instalaciones de Ola Electric son el centro donde se producen los Scooters Ola Electric S1 y S1 Pro, este último con mayor potencia y autonomía, y un costo de 1.750 dólares. Según la versión, estos Scooters eléctricos tienen una autonomía de 120 km y 180 km, respectivamente. Según datos del fabricante, el e-scooter alcanza los 40 km/h en tres segundos y tiene una velocidad máxima de 115 km/h. Está disponible en 10 opciones de color y se puede cargar al 50% en 18 minutos usando puntos Ola Hypercharger, que también están fabricando e instalando en todo el país.

Si bien la fase uno está casi terminada, a plena capacidad, Ola electric podrá satisfacer las demandas del mercado indio y del extranjero, incluido EE. UU., donde está previsto que las entregas comiencen a partir del próximo año.

Indudablemente, la ofensiva de promoción internacional que propone Bhavish Aggarwal para su negocio está funcionando. Más allá de los 1.380 millones de habitantes que ya representan un número asombroso de posibles clientes y usuarios de la marca, Ola electric mira al mercado mundial con decisión y determinación de impactar. Y lo está logrando.

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