Por Corrientes al Día
Con el anfiteatro colmado hasta la última noche y un movimiento turístico que dejó números fuertes para la ciudad de Corrientes, la 35° edición de la Fiesta Nacional del Chamamé cerró este domingo de madrugada con un balance más que positivo desde el Gobierno provincial.
En un breve contacto con la prensa local, el gobernador Gustavo Valdés destacó el impacto cultural y económico del tradicional evento correntino y aseguró que el acompañamiento del público fue el mejor termómetro de estos diez días intensos: “Hago un balance positivo y la gente convalidó todo lo que se vio”.
La fiesta chamamecera volvió a convertirse en una usina de actividad para Corrientes. Valdés subrayó que durante las diez noches del festival se vivió un fuerte derrame en distintos sectores, especialmente en el circuito comercial y turístico.

“A los emprendedores les fue muy bien y la ciudad de Corrientes dejó una ocupación plena en materia de turismo”, remarcó el mandatario, al hacer referencia al flujo constante de visitantes que llegaron para vivir el evento desde el Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola, epicentro de una celebración que sigue consolidándose como una de las más importantes del país.
El Anfiteatro Cocomarola, al límite: se viene la ampliación
Uno de los anuncios que dejó el cierre del festival fue el inicio de una etapa de planificación para mejorar la infraestructura del escenario mayor del chamamé.

“Vamos a empezar a planificar la ampliación del anfiteatro, prácticamente no se podía caminar”, sostuvo Valdés, en una frase que resume lo que se vivió cada noche, pasillos repletos, tribunas a tope y un marco multitudinario que superó las expectativas.
Según planteó, el éxito de esta edición dejó en evidencia la necesidad de ampliar y modernizar el espacio, en línea con el crecimiento sostenido que viene mostrando la Fiesta Nacional del Chamamé año tras año.

En su balance, el gobernador también valoró la decisión de sostener el precio de las entradas como parte de un esfuerzo para sustentar la participación popular y familiar.
“Este éxito ha puesto en evidencia la necesidad de mejorar la infraestructura, por lo que ya se está planificando la ampliación del Anfiteatro Cocomarola. En línea con fomentar la participación familiar, el gobierno realizó un esfuerzo para no aumentar el precio de las entradas”, señaló.

El mensaje apunta a mantener el carácter accesible del festival, en una edición donde el acompañamiento masivo confirmó que la fiesta no solo es tradición, sino también motor económico, identidad y punto de encuentro para miles de personas.
El cierre de la 35° edición dejó planteado un horizonte de crecimiento, con más infraestructura, más capacidad y una fiesta que sigue empujando hacia adelante.





















