Por Corrientes al Día
Como un verdadero ritual que se renueva noche a noche, la segunda luna carnavalera de los Corsos Oficiales Goya 2026 se vivió a puro brillo, música y pasión en el Corsódromo de Costa Surubí, donde una multitud se dio cita para alentar, vibrar y dejarse llevar por el despliegue artístico de las comparsas.
La escena se repitió, pero con un plus que ya empieza a marcar tendencia: más público, más energía y una conexión cada vez más intensa entre el espectáculo y las tribunas. En Goya, el carnaval no se mira: se siente.
El corsódromo fue testigo del color y el ritmo de cada pasada, pero también se transformó en un enorme patio de diversión cuando se “desató” el clásico juego con nieve artificial, que invadió todos los sectores de las tribunas.

Risas, aplausos y una diversión total entre grandes y chicos, en una de esas escenas que solo el carnaval puede regalar, cuando el espectáculo deja de estar solo en la pasarela y se expande hacia el público.
Aunque los protagonistas fueron los mismos, con sus cuadros, vestuarios y propuestas artísticas, la segunda noche tuvo ese “algo” que se percibe desde el primer minuto.

Con ajustes sobre la marcha, energía renovada y un público más participativo, el show se potenció en cada tramo. Porque en el carnaval, cada luna se afina como una coreografía viva: cambia el clima, cambia el ánimo y cambia el modo en que se disfruta.
Una noche puntual y con desfile completo
La velada comenzó puntualmente a las 22 horas, con un orden de salida que mantuvo el ritmo y la expectativa en alto durante todo el recorrido.

El desfile se abrió con la Agrupación Oh Bahía!, seguida por la Comparsa ARAMI. Luego fue el turno de la Comparsa ITÁ VERA, continuando con la fuerza de la Comparsa AYMARÁ. Más tarde llegó el despliegue de la Comparsa TROPICAL, y el cierre de la segunda luna estuvo a cargo de la Comparsa PORAMBA, que terminó de encender al público y puso el broche final a una jornada inolvidable.
Entre los momentos destacados, sobresalió una participación que aportó emoción y ovación en tribunas: un grupo de bailarines de la comparsa Caru Cura de Esquina se lució en la emblemática “Alfombra Blanca”.

Fueron invitados especialmente por la Comparsa Sol Tropical, en el marco de la celebración de sus 50 años de pasión carnavalera, aportando un cruce de talentos que elevó la noche y dejó un mensaje claro: el carnaval correntino es unión, intercambio y fiesta compartida.
Sábado 31, cierre a lo grande
Ahora, la pausa de la semana funcionará como combustible para aumentar la expectativa. Porque la última luna carnavalera de competencia ya tiene fecha y promete ser una verdadera final.



El próximo sábado 31 de enero, desde las 22 horas, el Corsódromo de Costa Surubí volverá a abrir sus puertas para el gran cierre, con una noche que promete emociones fuertes, tribunas encendidas y el broche de oro para un carnaval que crece en convocatoria y nivel artístico.
























